Por Rodrigo Cruz, Juan Pablo León Almenara

Es posible que usted haya sido una víctima y no lo sabe. El mecanismo es tan sencillo como discreto: un delincuente se memoriza la placa de su vehículo, luego busca sus datos en la página web de los Registros Públicos, falsifica su documento de identidad al igual que una denuncia policial y crea una carta poder ficticia donde usted lo autoriza a tramitar el duplicado de esa placa. Al poco tiempo, el delincuente consigue lo que busca: una copia legítima de la matrícula de su auto. Entonces, hay dos autos iguales al de usted circulando en la ciudad. La diferencia es que uno le pertenece y el otro muy posiblemente haya sido robado. Y nadie se enteró.