Por Catherine Contreras

Tenía 16 años cuando voló sola a París. Era su primer viaje en avión y fuera del país. Entendía algo de inglés y lo básico del francés lo asimiló gracias a un método de aprendizaje con casetes. Terminando el colegio en Lima, Patricia Cano concursó en el III Festival Internacional de Ballet de Trujillo, cuyo jurado presidió Márika Besobrasova, entonces directora del Ballet Princesa Grace de Mónaco. Al obtener el Grand Prix, Patricia ganó también una beca para estudiar un año en la academia fundada por la ex estrella de cine cuya trágica muerte, en 1982, casi coincidió con la llegada de la ballerina peruana al pequeño principado. “Todas las cosas que me han pasado han sido guiadas por un ser supremo, y digo que fue Dios, porque gracias a él he podido tener becas en diferentes lugares”, cuenta la maestra, cuyo gran amor por el baile fue siempre su mejor carta de presentación.