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"Loco afán", el clásico libro de crónicas de Pedro Lemebel, ha vuelto a ser editado por Planeta. A la derecha una imagen del autor tomada en 2009. (Foto: Difusión/Iván Franco/EFE)

"Loco afán", el clásico libro de crónicas de Pedro Lemebel, ha vuelto a ser editado por Planeta. A la derecha una imagen del autor tomada en 2009. (Foto: Difusión/Iván Franco/EFE)

Resumen

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"Loco afán", el clásico libro de crónicas de Pedro Lemebel, ha vuelto a ser editado por Planeta. A la derecha una imagen del autor tomada en 2009. (Foto: Difusión/Iván Franco/EFE)
"Loco afán", el clásico libro de crónicas de Pedro Lemebel, ha vuelto a ser editado por Planeta. A la derecha una imagen del autor tomada en 2009. (Foto: Difusión/Iván Franco/EFE)
Por José Carlos Yrigoyen

Pertenecía a una estirpe privilegiada que consiguió extraer sensorial belleza de la miseria y de la sordidez. Fue parte de quienes rescataron una extraña y sojuzgadora luz de los bajos fondos, de oscuros antros, de la clandestina diferencia sexual. El chileno Pedro Lemebel (1952-2015) es afiliable a Reynoso y a Genet, exhibe tatuajes barrocos de Sarduy, pero en sus libros de crónicas destaca por un lenguaje plástico y flamboyante que es una marca suya, reconocible, casi me atrevo a decir intransferible. Sus temas expandieron la ruta que inauguraron Donoso y Puig y que luego continuaría el arrojado Perlongher. Cubierto por las plumas del desenfado, dueño de una estridente gama de colores con la que retrata travestis y transexuales sometidos a la marginalidad, al desamparo, a la pobreza del maquillaje barato y de la prostitución, Lemebel mostró a sus lectores un ángulo de la realidad cuya riqueza humana y literaria se dedicó a moldear entre el exceso y la ternura.