Por Jorge Paredes Laos

Hace más de 40 años, cuando era estudiante de Literatura en la Universidad de San Marcos, Jorge Valenzuela Garcés descubrió la obra de Franz Kafka. Desde entonces ha sentido una especie de devoción por todo lo relacionado con el escritor checo, quien le reveló un mundo insospechado. Una forma distinta de acercase a la realidad desde los sótanos de la condición humana. “Yo estaba tan acostumbrado a leer en clave realista —cuenta— y de pronto apareció este relato (”La metamorfosis”) fantástico, maravilloso, mágico, que empezó a hablarme de la condición marginal de un ser humano monstruoso, absolutamente animalizado, pero dotado de inteligencia, sentimientos y conciencia; un ser humano que sufre desde su insularidad”. Esa manera de mostrar la marginalidad del personaje lo conmovió profundamente y le hizo entender que había una forma de narrar, distinta al realismo o al romanticismo, con la que se podía llegar, de manera más efectiva, al corazón de los seres humanos.

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