Por Ángel Navarro Quevedo

En el Londres imaginado por Bertolt Brecht, los mendigos cotizan en bolsa, los policías negocian con mafiosos y los matrimonios se sellan con pistolas en lugar de anillos. Estrenada en 1928 en Berlín, “La ópera de los tres centavos” marcó un punto de quiebre en la historia del teatro moderno. Con libreto de Brecht y música de Kurt Weill, esta obra no enmascara la crudeza de su contenido, sino que la exhibe sin pudor: la miseria se canta, la corrupción se baila y el amor se trata como un bien negociable.

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