Los cardenales asisten a la misa del Sexto Novemdiale en la basílica de San Pedro, tras el funeral del Papa y antes del cónclave, en el Vaticano, el 1 de mayo de 2025. (Foto de Filippo MONTEFORTE / AFP)
Los cardenales asisten a la misa del Sexto Novemdiale en la basílica de San Pedro, tras el funeral del Papa y antes del cónclave, en el Vaticano, el 1 de mayo de 2025. (Foto de Filippo MONTEFORTE / AFP)
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Mientras avanzan los preparativos para el cónclave que elegirá al sucesor del , fallecido el 21 de abril a los 88 años, surge una pregunta clave sobre el protocolo de la votación: ¿quién presidirá las votaciones si el decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, tiene más de 80 años y no puede participar en la elección?

El cónclave del 2025 contará con 133 cardenales menores de 80 años con derecho a voto, luego de que dos purpurados confirmaran su ausencia por razones de salud. La norma establece un tope de 120 cardenales con derecho a voto, según la constitución ‘Universi Dominici Gregis’, pero el papa Francisco optó por ampliarlo en repetidas ocasiones para dar cabida a una Iglesia más diversa y global.

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Francisco Sanz

, 5 pertenecen al orden de los obispos, 110 al de los presbíteros y 18 al de los diáconos, una estructura que influye en la jerarquía interna del cónclave.

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Re, de 91 años y quien fue confirmado en su cargo por el propio Francisco a pesar de haber superado el límite de edad que él mismo impuso para los mandatos, será el responsable de organizar las congregaciones generales, en las que los cardenales deliberan y se preparan para la votación. También presidirá la misa “Pro eligendo Pontifice”, que marca el inicio del proceso de elección y se hace con la intención de invocar la guía del Espíritu Santo para la elección de un nuevo Papa.

Pero ¿quién presidirá el cónclave desde dentro? Cuando el decano y el vicedecano están impedidos por la edad, como ocurre en este momento, el protocolo indica que ese rol lo asume el cardenal elector de mayor rango. En la práctica, esto significa el cardenal con mayor precedencia entre los electores, es decir, el de mayor edad.

“El que tiene más edad entre los electores es Pietro Parolin”, explica el periodista especializado en temas de la Iglesia Católica Kurt Mendoza. “La precedencia también depende de quién fue creado cardenal primero, añade. De esta forma, en caso de empate en la edad, se toma en cuenta quién fue creado cardenal primero para definir quién preside.

De esta manera, Parolin será el director principal del cónclave. Como obispo cardenal de mayor edad, pero menor de 80 años, el cardenal Parolin, secretario de Estado del Vaticano bajo el papa Francisco, presidirá y supervisará el cónclave, el proceso extraordinario para elegir al próximo sucesor del trono de San Pedro. Es el mismo cargo que desempeñó Joseph Ratzinger en el 2005, justo antes de ser elegido Papa.

El cardenal Pietro Parolin nació en Schiavon, en la provincia y diócesis de Vicenza, en el norte de Italia, hijo de un gerente de una ferretería y una maestra de escuela primaria, ambos católicos practicantes. SOCIEDAD Maricel Blanch - Europa Press
Maricel Blanch - Europa Press - Maricel Blanch - Europa Press
El cardenal Pietro Parolin nació en Schiavon, en la provincia y diócesis de Vicenza, en el norte de Italia, hijo de un gerente de una ferretería y una maestra de escuela primaria, ambos católicos practicantes. SOCIEDAD Maricel Blanch - Europa Press Maricel Blanch - Europa Press - Maricel Blanch - Europa Press

En el 2005, Joseph Ratzinger presidió el cónclave como decano del Colegio Cardenalicio y fue elegido Papa. Según Mendoza, esa posibilidad está abierta para cualquier elector. “Todos los que están en el cónclave pueden ser elegidos, incluso el que lo preside. Parolin, que presidiría las sesiones, además es uno de los favoritos”, señala.

Influencia, tensiones y desafíos del nuevo cónclave

Aunque los cardenales mayores de 80 no pueden votar, no están del todo al margen. Participan en las congregaciones generales y, según Mendoza, pueden influir. “Pueden conversar con otros cardenales, sugerir nombres, mover votos. Es parte del cabildeo natural. Aunque no trascienda públicamente, esas conversaciones ocurren”.

La única persona mayor de 80 años que estará dentro de la Capilla Sixtina durante el cónclave será el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia. “Él no vota, pero acompaña como guía espiritual. Es el encargado de dirigir las oraciones al inicio y al final de cada jornada de votación”, explica.

La doctora en teología Véronique Claire Gauthier destaca otro aspecto crucial: muchos cardenales no se conocen entre sí, ya que fueron nombrados recientemente y provienen de regiones periféricas, en línea con la visión descentralizadora de Francisco. “Hay un italiano que viene de Mongolia [Giorgio Marengo]. Nunca ha habido un cardenal en Mongolia. Eso cambia todo”, apunta. Por ello, considera que los cardenales mayores podrían ser un nexo entre los nuevos electores de distintas culturas y los cardenales europeos.

Además de las tensiones internas por la diversidad, la Iglesia enfrenta retos concretos. “Hay un problema de déficit en el Vaticano. Hay menos dinero que está ingresando a la Iglesia”, añade Gauthier, quien también señala que el tema de los abusos, aunque no esté en primer plano, “pesa en la decisión” del nuevo pontífice. Según ella, se buscará a alguien con un perfil limpio, que inspire unidad en tiempos de polarización.

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