Los manifestantes en favor del aborto se paran detrás de una mujer que está en contra cerca de la Corte Suprema de Estados Unidos, el 4 de mayo de 2022. (NICOLÁS KAMM / AFP).
Los manifestantes en favor del aborto se paran detrás de una mujer que está en contra cerca de la Corte Suprema de Estados Unidos, el 4 de mayo de 2022. (NICOLÁS KAMM / AFP).
Agencia AFP

¿Tras el , el matrimonio homosexual? Si la borra de un plumazo el derecho de las mujeres a abortar, juristas y militantes temen que el matrimonio entre personas del mismo sexo, legal en todo el país desde 2015, sea el próximo objetivo de los conservadores.

Tras la filtración de un borrador del proyecto de la máxima autoridad jurídica del país para derogar el derecho al aborto consagrado por un fallo del tribunal de 1973, conocido como “Roe versus Wade”, el presidente Joe Biden advirtió que “todas las decisiones sobre la vida privada” de los estadounidenses y “y una serie de otros derechos” están en juego.

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Entre ellos, la contracepción y el matrimonio de personas del mismo sexo.

En Nueva York, la metrópolis con alma de izquierda y bastión histórico de los movimientos de apoyo a las minorías y personas LGBTQ, miles de manifestantes salieron la noche del martes a dejar oír su “rabia” en Manhattan.

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Los manifestantes de ambos sexos, muchos de los cuales no se sienten representados ni por los juristas de la Corte ni por los políticos, advertían de que la arremetida conservadora no parará con el aborto.

“¿El siguiente?”

“¿Cual es el siguiente? ¿Cuál es el siguiente, ¿Cuál es el siguiente?”, se desgañitaba la fiscal general del Estado de Nueva York, Letitia James, demócrata, feminista y afroestadounidense. Para la magistrada, los derechos fundamentales constitucionales estadounidenses permiten a cualquiera “casarse con quien quiera” y a los “miembros de la comunidad LGBT tener derechos”.

El matrimonio de parejas del mismo sexo, un asunto sumamente sensible en Estados Unidos, está reconocido a nivel federal desde el fallo de la Corte Suprema de junio de 2015. Por tanto, se impone a los 50 estados federados, incluidos aquellos, en particular en el centro y sur del país, que lo prohibían expresamente en sus constituciones.

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Si el Tribunal Supremo, de mayoría conservadora con seis de los nueve jueces que lo integran, dinamita el derecho al aborto, juristas en Nueva York interrogados por la AFP temen que la alta jurisdicción también lo haga con otros derechos individuales.

Estos expertos se basan en el borrador que redactó el juez conservador Samuel Alito del Tribunal, revelado el lunes por el diario digital Político, que tuvo el efecto de una bomba.

“Infundado”

El fallo “Roe vs Wade”, que basa el derecho a abortar en el derecho constitucional del respeto a la vida privada, “está infundado desde el inicio”, escribe el juez Alito, pues “no está protegido por ninguna disposición de la Constitución” de Estados Unidos.

La 14ª enmienda de la Constitución, ratificada en 1868, no hace referencia a derechos fundamentales particulares. Pero prohíbe al Estado “privar a una persona de su vida, de su libertad o de los bienes sin un proceso jurídico regular”.

La jurisprudencia de los tribunales estadounidenses se apoya desde hace años en estas disposiciones para garantizar los derechos y libertades individuales como la contracepción, el aborto o el matrimonio homosexual.

Pero para el juez Alito, para ser garantizados estos derechos deberían estar “profundamente enraizados en la historia y la tradición de esta nación”. Lo que no es el caso del aborto, según el juez, que sostiene que en la época de la 14ª enmienda, “tres cuartos de los estados (estadounidenses) consideraban el aborto como un crimen en todas las etapas del embarazo”.

“Abrogar”

Con este razonamiento jurídico, la Corte Suprema podría “abrogar derechos constitucionales que generaciones de estadounidenses consideran adquiridos”, denuncia la profesora de derecho de la Universidad de Columbia, Katherine Franke.

“No solo el aborto, sino la contracepción, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la penalización de la sexualidad fuera del matrimonio o entre personas del mismo sexo”, desgrana.

Su colega de la Escuela de Derecho de Nueva York Arthur Leonard piensa que la “tentación está ahí (...) en elevar estos asuntos al Tribunal Supremo”.

“Hay gente de derecha en Estados Unidos -muchos por razones religiosas, otros por cuestiones morales-, que está en contra del matrimonio y la sexualidad de personas del mismo sexo”, dice a la AFP.

Liza, de 73 años, que no quiso dar su apellido en la manifestación del martes en Nueva York, reconoció a la AFP que “nunca hubiera pensado en un retroceso” en materia de vida privada después de medio siglo en su país.

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