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¿Con Giorgia Meloni en el poder, qué pasará entre Italia y la Unión Europea?
El discurso de la lideresa de Hermanos de Italia y futura nueva jefa de Gobierno se caracteriza por ser euroescéptico, así que nos preguntamos cómo será la relación con el bloque continental tras su victoria de la coalición de derechas en las elecciones legislativas
Giorgia Meloni -quien se convertirá en la nueva jefa de Gobierno de Italia tras ganar las elecciones legislativas el último domingo- se muestra como una política moderna y transgresora, pero sus propuestas se fundamentan en rescatar ideas del pasado. Así como apuesta por las redes sociales y el doble sentido (ahí está su video de Tik Tok en el que sostiene dos melones y anima a sus simpatizantes a votar), basa su discurso en esa nostalgia que caracteriza a los partidos de extrema derecha como el que lidera, Hermanos de Italia. Para Meloni y los suyos: primero Dios, luego la patria y la familia.
Su talán nacionalista le ha valido el respaldo del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. “Necesitamos amigos con la misma visión ante los desafíos de Europa”, declaró el político húngaro. De igual forma, la líder francesa de ultraderecha, Marine Le Pen, le agradeció por “resistir las amenazas de una Unión Europea antidemocrática y arrogante”. ¿Es acaso el ascenso al poder de Meloni un nuevo golpe contra el proyecto transcontinental?
Lo primero que el analista italiano Francesco Tucci señala es que, durante la última parte de la campaña electoral, Meloni se suavizó. Lo que al inicio fue su manera de aprovechar el descontento popular -”se identificaban a las instituciones de la Unión Europea como responsables de la recesión económica”- varió porque “no puede gobernar sola”. “Al no tener la mayoría absoluta en la Cámara o el Senado, necesita del apoyo de otras fuerzas políticas. Eso la limita y obliga a moderar el discurso de la extrema derecha, que es xenófobo y racista”.
De allí que Federico Larsen, corresponsal de medios italianos en América Latina y miembro del Centro de Estudios Italianos del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, considere que, por lo menos al principio, no habrá muchos problemas entre Italia y el bloque. “Es probable que el Gobierno de Meloni sea muy respetuoso de las reglas de la Unión Europea y de su pertenencia. De hecho, ya hay un nombre sonando para representar el país en la UE: Antonio Tajani, quien ya fue presidente del Parlamento Europeo”.
De hecho, el mismo Tajani -miembro destacado de Forza Italia, partido de Silvio Berlusconi- ha puesto paños fríos al asunto. “No hay nada para preocuparse. Ni Salvini ni Meloni están en contra de Europa ni a favor de Rusia”, sostuvo.
Miembros de Hermanos de Italia ondean banderas. Fotografía del 23 de agosto del 2022. AP
/ Domenico Stinellis
Poder político y dinero
Salirse de la Unión Europea no le saldría a cuenta a Italia en cuestiones de prestigio político, dice Federico Larsen. “Perderían peso en instancias internacionales. Recordemos que, para el Brexit, se trabajó mucho en la capacidad del Reino Unido para defenderse por sí solo”.
Mantenerse en el bloque, por supuesto, no significará dejar de criticar a ciertas instituciones comunitarias, agrega Francesco Tucci. Larsen coincide y anota que desde Italia -y quizás con el apoyo de Polonia y Hungría- se tratará de poner sobre la mesa debates que la Unión Europea consideraba resueltos. “Por ejemplo, la supranacionalidad, la integración, la migración, la política económica y ciertas decisiones tomadas hace más de una década. Resultó que estos temas no están saldados y que los sectores que los impugnan no son tan minoritarios como se pensaba”.
Tucci sentencia: “Pero no tiene mucho sentido plantear un camino similar al Brexit. Si bien hay gente que no está feliz con la forma en la que funciona la Unión Europea, una salida del bloque es un tema muy distinto”.
Larsen anota: “Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ya ha dicho además que la UE tiene la capacidad para limitar los daños que puedan causar los cambios políticos en Italia, luego de tener en cuenta que en Polonia y Hungría hay regímenes de extrema derecha que socavan el Estado de Derecho”.
Porque, finalmente, dejar la Unión Europea tampoco sería buen negocio. Italia busca calificar para el millonario Fondo de Recuperación que ofrece el bloque -según Antena 3, sería el país que más dinero recibiría-, pero ya hay miedo de que el país no cumpla con los requisitos y reformas trazadas por Mario Draghi, el primer ministro de salida. Y, en caso de que la UE detecte que el país se aleja de los principios democráticos, el flujo de dinero europeo peligraría. No sería una novedad: la Comisión Europea acaba de castigar a Hungría suspendiendo la transferencia de 7.5 millones de euros por corrupción, en lo que, según Euronews, fue la primera sanción de ese tipo en el bloque.
El desafío italiano, en todo caso, consistirá en ser capaz de negociar lo que para Tucci será muy complicado. A pesar de ser la tercera economía más importante del bloque, Italia no tiene tanto peso, “sobre todo en los niveles donde se toman las decisiones”. “Al Parlamento europeo y con algunas excepciones, suelen llegar políticos de segunda línea. Y cuando se tuvo que negociar y ser más firmes, no lo hicieron”.