
¡Buen día, estimado lector! Un mes atrás, cuando el mundo procesaba la cinematográfica captura de Nicolás Maduro realizada por Estados Unidos, el presidente de un país vecino a Venezuela empezaba a sudar frío. No es exageración: varios medios lo deslizaron y el mismo Gustavo Petro lo admitió en una entrevista a Telemundo 51. El jefe de Estado de Colombia reveló que sintió temor de que una acción militar similar se ejecutara sobre su país: “Si alguien te está amenazando, pues trata de tenerle el dedo en el gatillo”.
Apenas cinco días después de la caída del dictador venezolano, una llamada telefónica entre Bogotá y Washington amansó las aguas. Y hoy, tres años después de su primera visita a la Casa Blanca, Petro vuelve allí. Esta vez no lo recibirá Joe Biden, como en abril del 2023, sino Donald Trump, con quien intercambió agravios, insultos e insinuaciones en los últimos meses. Si el líder colombiano llamó “fascista, xenófobo y monstruo enemigo de la humanidad” a Trump, este no se quedó atrás y tildó a Petro de “hampón, lunático y narcotraficante”.
Todas estas lindezas son el prólogo de la reunión de hoy, aunque reconociendo que en las últimas tres semanas el tono ofensivo bajó luego del diálogo telefónico. Sería iluso pensar que las maneras diplomáticas de ambos dirigentes -habilidades que ninguno de los dos tiene- obraron el milagro. Detrás de este acercamiento está la labor de un grupo colombiano de empresarios, políticos, la canciller y asesores de confianza de Petro que tendió puentes con la Administración Trump desde el año pasado, según reveló el diario español “El País”.
El combate contra el narcotráfico será uno de los temas pesados de la cita de hoy. Petro confía en poder sustentar “con cifras contundentes” que su gobierno está comprometido con ese objetivo. Recordemos que durante mucho tiempo Colombia fue el principal aliado de EE.UU. en nuestra región en la lucha contra los cárteles de la droga y los grupos armados ilegales. Pero el enfoque distinto hoy -Trump privilegia la erradicación de cultivos y el control de la oferta, mientras que Petro aboga por la interdicción y el control de la demanda- ha puesto en aprietos esa relación.
Desde la recepción que le dispensó Trump al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, hace un año, que se convirtió en una emboscada y un bochorno en vivo y en directo, no podemos negar que los encuentros entre Trump y sus visitantes están cargados de morbo. ¿Cómo se hablarán, qué se dirán en privado y frente a las cámaras, qué gestos harán? El peor escenario sería que ocurra una fricción como la que vivió el mandatario ucraniano. Pero también podría haber una sintonía como la que exhibieron el líder republicano y el nuevo alcalde de Nueva York, Zohan Mamdani, a pesar de sus muchas diferencias.
Colombia entera espera que este encuentro marque un relanzamiento de sus relaciones con Washington. Petro será el transmisor de esa intención, pero tengamos claro también que el líder izquierdista está de salida. Le quedan solo seis meses en el poder y hace cien días EE.UU. le retiró el visado y el Departamento del Tesoro lo incluyó en la temida Lista Clinton, que incluye a personas y empresas vinculadas al narcotráfico: Petro es consciente del peso que estas sanciones e investigaciones tendrán en su vida luego de que deje el Palacio de Nariño, así que él también ha viajado con el fin de relanzar sus propias relaciones con el país más poderoso del planeta.
¡Hasta el martes que viene!









