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Diálogo y reconciliación para la prosperidad, por Mercedes Aráoz

“Queridos compatriotas, este indulto de ninguna manera significa impunidad y menos olvido; se trata de empezar a cerrar heridas como país”.

Mercedes Araoz Presidenta del Consejo de Ministros

Reconciliación

“ste gobierno está empeñado en trabajar siempre de forma transparente y luchando frontalmente contra la corrupción”. (Ilustración: Giovanni Tazza)

En vísperas de la Navidad el presidente Pedro Pablo Kuczynski tomó la difícil decisión de indultar al ex presidente Alberto Fujimori. Él era consciente de la controversia que dicha decisión generaría, pero lo hizo sabiendo que ese gesto podría poner en marcha el proceso de reconciliación de nuestra sociedad. El indulto humanitario tomó en cuenta la resquebrajada salud del ex presidente y la necesidad de crear un clima de entendimiento que cierre un largo período de dolor y sufrimiento.

Entendemos que son decenas de miles las familias que aún hoy sufren, víctimas de la violencia política, y respetamos su infinito dolor. Los familiares de las víctimas de Lucanamarca, La Cantuta, Barrios Altos, la comunidad asháninka y los cientos de ciudadanos en todo el territorio nacional que se vieron afectados por esta guerra fratricida necesitan sentir que el país finalmente se enrumba hacia una ruta de la reconciliación.

Desde nuestras responsabilidades de gobierno, constatamos todos los días cómo las reformas económicas iniciadas en la última década del siglo XX, y continuadas en los siguientes gobiernos democráticamente elegidos, nos permitieron, como nunca antes en nuestra historia, sacar a millones de compatriotas de la pobreza y abrir las puertas a un futuro de progreso para las nuevas generaciones. El Perú tiene ahora la capacidad de generar riqueza y distribuirla mejor. Que nuestros ciudadanos cuenten con mayor acceso a servicios públicos que mejoran su calidad de vida. Por ejemplo, el esfuerzo de disminuir la desnutrición crónica infantil ha sido reconocido a nivel internacional como un buen modelo de gestión continuado por varios gobiernos. Estoy convencida de que podemos mejorar aún nuestros índices de bienestar si salimos de una polarización política improductiva que enfrenta a los peruanos.

Buscar la reconciliación no significa olvidar los crímenes cometidos por el régimen autoritario del ex presidente Alberto Fujimori, pues nuestros valores democráticos no son negociables. Queridos compatriotas, este indulto de ninguna manera significa impunidad y menos olvido; se trata de empezar a cerrar heridas como país. Los fallos judiciales adversos al señor Fujimori quedarán en la memoria histórica del país; fundamentalmente, se trata de perdón, dada sus condiciones de salud, y dentro de las prerrogativas que le otorga nuestra Constitución al presidente de la República.

Theodore Roosevelt dijo: “En cualquier momento de decisión lo mejor es hacer lo correcto, la mejor cosa siguiente es lo incorrecto y lo peor es no hacer nada”.

El fujimorismo es hoy una de las fuerzas políticas más importantes del país y es menester el buscar poder trabajar todos unidos si es que queremos un futuro con progreso y desarrollo. Tratar de adjudicar a un cerca de 40% de los votantes peruanos una incapacidad moral detrás de su voto y denigrar su opción política permanentemente es intolerante y solo abre divisiones entre los peruanos. Más allá de nuestras grandes diferencias con el fujimorismo, lo que buscamos es consolidar una ruta democrática para el desarrollo de todos los peruanos. Lo mismo tenemos que decir de los otros grupos políticos; no reconocer su legitimidad sería desconocer las bases de una convivencia democrática.

El gobierno que lidera el presidente Kuczynski, y en el cual sirvo como su primera ministra, está convencido de que solo reconciliándonos como nación podremos continuar y, sobre todo, profundizar las reformas en favor de todos nuestros compatriotas. Un trabajo que, dicho sea de paso, ya viene dando importantes resultados, pero que un clima de armonía política y concordia podría mejorar exponencialmente.

En el 2017, a pesar de las enormes dificultades, la inversión pública creció a 8,7%. La proyección de crecimiento del Ministerio de Economía es de alrededor de 4% para el próximo año, por encima de muchas de las más importantes economías de la región. Por otra parte, el precio de nuestros principales metales se viene revalorando en el mercado internacional, lo que nos abre una oportunidad para crecer aun más. Si a esto le sumamos el crecimiento de nuestras exportaciones y la inversión que realizará el gobierno en la reconstrucción, los próximos podrían ser años de muchas posibilidades. Pero todo si logramos trabajar en una verdadera y profunda reconciliación política.

En la Reconstrucción Con Cambios, hasta el 29 de diciembre del año pasado se tuvieron 1.069 intervenciones que suman más de S/1.400 millones. El 2018, con un presupuesto de ejecución de más de S/7 mil millones, será el año de la reconstrucción. La meta es que a fin de año no exista un solo peruano, afectado por El Niño costero, viviendo aún en condiciones de indignidad.

Nuestro compromiso con todas las víctimas de la violencia generada en los tiempos del terrorismo no puede ser soslayado. Se ha avanzado, sin embargo, reconocemos que la falta de gestión ha evitado atenderlas de una manera adecuada y oportuna, por lo mismo pondremos especial énfasis para enmendar esta situación.

Este gobierno está empeñado en trabajar siempre de forma transparente y luchando frontalmente contra la corrupción. La corrupción que emerge en el Caso Lava Jato le ha causado un profundo daño a nuestro país, por lo que requerimos la más alta voluntad política para trabajar juntos en fortalecer nuestras instituciones y mostrarle a la ciudadanía que se pueden hacer cosas eficientemente y sin robar un sol.

Pero todo este esfuerzo no lo puede hacer solo el Ejecutivo. Es por esto que necesitamos reconciliarnos, tomarnos de la mano y caminar adelante hacia el desarrollo. Es tiempo de que los peruanos demostremos que podemos trabajar juntos, que le demos la contra a la historia de polarización que tanto nos ha marcado, se lo debemos a nuestras futuras generaciones. Estoy segura de que la madurez política, el diálogo y la tolerancia nos permitirán alcanzar acuerdos mínimos para lograr nuestros sueños compartidos de desarrollo y prosperidad de cara al bicentenario nacional.

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