Los feriados largos son una oportunidad para el descanso y la recreación, pero también representan un riesgo significativo para nuestros adolescentes en cuanto al consumo de alcohol y otras drogas. Durante estos días, muchos jóvenes disponen de más tiempo libre, menor supervisión parental y participan en reuniones sociales donde la presión de grupo y la búsqueda de nuevas experiencias aumentan los factores de riesgo.

El consumo temprano de alcohol, a menudo visto como una parte inofensiva de la diversión, puede convertirse en una peligrosa trampa. Lo que comienza como una bebida ocasional puede derivar en abuso, con graves consecuencias para la salud física y mental. A corto plazo, el alcohol afecta el juicio, la coordinación y los reflejos, incrementando el riesgo de accidentes, peleas y conductas impulsivas. A largo plazo, puede provocar daño hepático, alteraciones neurológicas y dependencia. Es crucial recordar que el hígado y el cerebro de los menores de 18 años aún no están completamente desarrollados para metabolizar el alcohol adecuadamente.

Las estadísticas son alarmantes. En el Perú, la edad promedio de inicio en el consumo de alcohol es de 13.8 años. Según cifras recientes del MINSA (2024), los casos de trastornos por consumo de alcohol crecieron un 9.4%, alcanzando 43,207 casos a nivel nacional, de los cuales el 76% corresponde a varones y el 24% a mujeres. Más preocupante aún, 11,328 casos corresponden a jóvenes y 6,073 a adolescentes.

Un riesgo creciente durante los feriados largos es el policonsumo, donde el alcohol se combina con drogas sintéticas como el “tuci”, la ketamina, Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) y vapeadores. Estas sustancias imitan drogas como la marihuana, éxtasis o LSD, pero con riesgos mayores debido a la falta de control y estudios. Mezclar alcohol con estas sustancias potencia los efectos tóxicos e impredecibles, elevando el riesgo de intoxicaciones, sobredosis y daños permanentes al sistema nervioso.

Entonces, ¿cómo podemos prevenir estos riesgos durante los feriados largos? La clave está en promover espacios de diálogo y alternativas saludables. Las familias pueden aprovechar estos días para organizar actividades recreativas, deportivas o comunitarias, ofreciendo a los jóvenes opciones positivas y seguras. Además, es fundamental estar atentos a señales de consumo problemático e informar sobre los peligros del policonsumo. Y si es necesario, no dudar en buscar ayuda especializada.

Si sientes que necesitas apoyo psicológico, no estás solo. Puedes ingresar a la web de CEDRO:  o acercarte al Centro de Salud Mental Comunitario más cercano: .

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.


Milton Rojas Coordinador de salud mental y conductas adictivas de Cedro

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