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Paz-Soldán y la diplomacia peruana
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Paz-Soldán y la diplomacia peruana

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José Gregorio Paz-Soldán (1808-1875) perteneció a una ilustre familia que, junto con sus hermanos Mariano Felipe y Mateo, contribuyó de manera decisiva a la formación de la joven nación peruana.

Víctor Andrés Belaunde señala en el prólogo del libro “José Gregorio Paz-Soldán, diplomático y jurista”, escrito por mi padre, el embajador José Pareja Paz-Soldán, en 1964 y reeditado en el 2025 por la Academia Diplomática del Perú, que “todo efectivo valor espiritual realizado o defendido por un pueblo se encarna en una gran personalidad”. Belaunde recuerda que la solidaridad de los países americanos tuvo en Paz-Soldán un vocero digno por su saber jurídico, espíritu humanista y estilo directo de vigorosa elocuencia. Añade que solo bajo el auspicio de un gran presidente, como lo fue Ramón Castilla (1797-1867), supo Paz-Soldán expresar su ideal de solidaridad hispanoamericana.

Paz-Soldán fue diplomático, jurista, congresista y magistrado; también fue rector de la Universidad de San Marcos y ocupó importantes cargos en la administración pública. Lo más destacado de su amplia trayectoria fue el ejercicio como canciller del primer gobierno de Ramón Castilla (1845-1851). Lo fue durante casi tres años, entre 1845 y 1848, un período prolongado e inusual en tiempos tan convulsos. También ocupó dicha cartera brevemente durante los gobiernos del general Echenique y del general San Román.

Durante las primeras décadas de la independencia del Perú y de otros países de la región fue necesario enfrentar reclamos y presiones, muchas veces desproporcionadas, de potencias europeas, particularmente de España y del Reino Unido.

En su primera gestión en la cancillería dio solución a la delicada “Cuestión inglesa”, en mayo de 1845, liberando la escuadra peruana que había sido aprehendida por la flota británica en la rada de Islay, luego de complejas negociaciones. En 1846 debió enfrentar la denominada Expedición Floreana, encabezada por el general venezolano Juan José Flores, quien convenció a España de organizar una expedición con la misión de reconquistar Ecuador e instaurar una monarquía. Gran Bretaña, Francia y España se plegaron a esta iniciativa.

Paz-Soldán adoptó una posición solidaria con el Gobierno Ecuatoriano, al igual que Chile, siendo estos dos países los primeros en enfrentar a la escuadra extracontinental en Concepción y Valparaíso. Trazó así los primeros lineamientos de la solidaridad americana y tuvo la iniciativa de convocar al Congreso Americano, en diciembre de 1847, uno de sus legados más notables.

El presidente Castilla se empeñó en la organización interna del Estado y promulgó el decreto de mayo de 1846 sobre la organización del Servicio Diplomático y Consular, base de la normativa vigente durante casi 180 años. Se reguló también la carrera consular y se crearon consulados en los puertos más importantes del mundo.

Durante la gestión de Paz-Soldán se logró que España reconociera formalmente en 1853 la independencia del Perú, hecho fundamental para la consolidación de nuestra joven república. En 1864, siendo presidente Juan Antonio Pezet, se celebró en Lima el Segundo Congreso Americano. Paz-Soldán fue designado plenipotenciario. Las sesiones se desarrollaron en el Palacio de Torre Tagle, futura sede de la cancillería, y produjeron avances sustantivos en la consolidación del Derecho Público Americano.

Paz-Soldán ha sido homenajeado por la promoción 1975 de funcionarios diplomáticos que lleva su nombre, al constituir un referente permanente para el servicio exterior de la nación. El salón de Torre Tagle, donde se suscriben los acuerdos internacionales más importantes, lleva hoy el nombre de salón de tratados José Gregorio Paz-Soldán.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Carlos Pareja es embajador.

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