Si bien el Perú se ha adherido, en cada cambio de gobierno, a las declaraciones de Chapultepec y luego a las de Salta de la Sociedad Interamericana de Prensa, es un gesto importante que el designado presidente José Jerí también lo haga. No solo porque es un compromiso con la libertad de expresión y de prensa, sino porque, como gobierno, representa un compromiso frente a la comunidad internacional de respeto a estos derechos.
Es también esperable, como gobierno, que sea proactivo en cuestionar iniciativas parlamentarias que busquen afectar la libertad de expresión. Su deber sin duda como presidente le debe poner en manifiesto que no es solo un delegado del Congreso en el puesto, sino que se le ha designado como un equilibrador del poder que puede emanar del mismo. Siendo así, frente a los continuos embates de iniciativas legislativas que buscan socavar la libertad de expresión y de prensa –que en realidad tienen como objetivo controlar el discurso público y privado sobre los temas de interés público–, es deber del mandatario liderar desde el Ejecutivo una posición clara y acorde con los acuerdos y tratados internacionales en la materia.
Una tercera línea de acción por considerar es el activo fomento del acceso a la información pública brindando mayor capacidad funcional y financiera a la Autoridad de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, para que puedan contar con mayor personal y una mayor acción para evitar que haya mecanismos que impidan el legítimo acceso a la información.
Acompañado a ello, debe tenerse como activo protocolos que eviten la agresión a la prensa a nivel de los diversos actores gubernamentales, quienes no solo han agredido a la prensa con discursos y amenazas, sino que actúan inclusive físicamente cuando cubren información de carácter público.
No es menor la intención expresada por el gobierno saliente de separar al Perú del Pacto de San José de Costa Rica. Esto significaría un retroceso en el reconocimiento de libertades y de la jurisprudencia vinculante en materia de libertad de expresión y de libertad de prensa que se ha venido desarrollando en las pasadas décadas, por lo cual se deberá tomar la decisión más idónea en este gobierno frente a dicha posición.
La acción de retomar el Acuerdo Nacional es importante, pero debe dejar de ser simbólica y lograrse que dicho instrumento sea vinculante. Es claro que las visiones de largo plazo ayudarán más que estar en cambio constante de gobernantes. En dicha visión también debe estar el respeto irrestricto de la libertad de expresión y de prensa como base de la democracia.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.