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Cuando el sol brilla
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La llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos hizo que se especule mucho sobre el desempeño que tendría el dólar a lo largo del 2025, pues la divisa se mantenía fuerte poco antes de que el mandatario asumiera funciones. La fortaleza de la divisa refugio más importante del mundo no era cuestionada y, de hecho, diversos operadores de Wall Street apostaban a que el dólar podía continuar fortaleciéndose durante el segundo mandato de Trump, debido a las políticas de recortes de impuestos que buscaba impulsar y que promocionó con ahínco desde su campaña.
Pero el destino tenía planes menos llevaderos para el billete verde: en los primeros seis meses de este año el dólar ha cedido de forma significativa, desplomándose un 10,8% y registrando, así, su mayor caída desde el mismo período de 1973, cuando Ronald Reagan (expresidente favorito de Trump) llevaba las riendas del país. Las políticas inciertas del presidente estadounidense, entre las que destacan, por ejemplo, la imposición de aranceles sin criterio y la constante presión para que la FED recorte sus tasas, son algunos de los motivos que explican esta caída.
El billete verde no ha podido recuperar su brillo, manteniendo su tendencia bajista en lo que va del mes de julio. Y aunque nadie tiene una bola de cristal, la mayoría de analistas especulan que, pese a la fortaleza económica del país estadounidense, el dólar podría continuar debilitándose a corto plazo.
Este contexto, por supuesto, tiene sus pros y contras en el ámbito global, pero la debilidad del dólar ha significado una buena noticia para monedas emergentes como las latinoamericanas, que se han visto particularmente beneficiadas por un mayor apetito al riesgo en los mercados financieros. En lo que va del año, el sol peruano, que se ha caracterizado entre sus pares por ser una moneda estable, se ha apreciado un 5,4% frente al dólar; un aspecto que se alinea con un histórico récord en los términos de intercambio comercial y el fortalecimiento en los precios del oro y el cobre, dos commodities claves para la economía peruana. Si bien un tipo de cambio más bajo puede afectar la competitividad de algunos de nuestros exportadores, también beneficia a consumidores y empresas por los menores precios de importación y, en consecuencia, una menor inflación. Y a ello se suma que podemos contar con un BCR sabio y responsable, que emplea adecuadamente sus herramientas de intervención cambiaria para que los movimientos del dólar auguren estabilidad y certeza (sin ir contra la corriente).
La apreciación del sol, junto con mejores términos de intercambio y condiciones externas favorables, debería abrir una puerta para que el gobierno aproveche mientras pueda el contexto positivo, pues los vientos pueden cambiar de dirección. Con una economía que mantiene un buen nivel de crecimiento, ayudaría la priorización de inversiones de largo plazo y las mejoras que se puedan aplicar en la diversificación productiva. ¿Podrá el Gobierno Peruano aprovechar esta oportunidad? ¿O se seguirán priorizando aumentos de sueldo y despilfarro innecesario en su lugar? Veremos.

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