El gobierno ha iniciado un gran despliegue de propaganda. El presidente José Jerí aparece en intervenciones en los penales. Acompaña a la policía en operativos desde las 3:30 de la mañana.
¿Sirve de algo esa presencia del presidente en estos operativos? No.
El presidente debería estar ocupado en planificar los cambios y reformas que se requieren. Ir a inaugurar cuatro carpas vacías no es el mejor plan contra la delincuencia.
El gobierno ha instalado puestos de comando operativo en zonas vulnerables. El jefe del Estado apareció en la instalación de uno de ellos. Una vez que se fue, vimos que adentro no había nada, aparte de un televisor.
Afuera del puesto de comando operativo estacionaron un vehículo del Indeci. Sirve para comunicarse con el COEN, el Centro de Operaciones de Emergencia.
No sabemos qué terremoto o tsunami iba a monitorear este puesto de comando operativo. Lo que sabemos es que no podrá monitorear los robos, los asaltos, las extorsiones.
Estos puestos de comando tampoco servirán para que la población haga denuncias. Tampoco tendrán personal policial listo para salir a una persecución de los delincuentes.
Estos puestos “permitirán coordinar y supervisar las acciones conjuntas de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, serenazgo y Defensa Civil”. ¿Se necesita para eso carpas?
La medida es improvisada, demagógica e inútil. En vez de pasearse por estas carpas vacías, el presidente debe reunirse con el comando de la policía, con la fiscalía y el Poder Judicial.
Es un problema, sin embargo, la relación entre el Ejecutivo y la fiscalía.
Al presidente Jerí se le ha archivado una investigación por violación.
La víctima fue violada por vía vaginal y vía anal. Los restos seminales de la primera violación no coinciden con los de Jerí. Sin embargo, en la segunda, se trató de la introducción de un objeto, lo que obviamente no deja huella seminal.
No se sabe nada del otro invitado involucrado en la violación. En el cuarto de la mujer horriblemente abusada se encontró la camiseta interior de Jerí. ¿Qué hacía allí y cómo llegó ahí? Nadie lo ha explicado.
Un presidente involucrado en una investigación por violación sexual, mal archivada, ¿con qué autoridad manda sobre los operadores de justicia?
No cabe esperar que este gobierno y el Congreso que lo avala puedan hacer algún avance serio contra el crimen y la delincuencia.
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