
Escucha la noticia
La importancia de los cuidados
Resumen generado por Inteligencia Artificial
Accede a esta función exclusiva
Resume las noticias y mantente informado sin interrupciones.
Este año la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a través de la Opinión Consultiva 31/25, reconoció el derecho al cuidado como un derecho humano fundamental y, por lo tanto, interdependiente con los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales.
El derecho al cuidado comprende tres dimensiones esenciales: el derecho a ser cuidado sin discriminación ni violencia; el derecho a cuidar en condiciones dignas; y el derecho al autocuidado de todas las personas.
La dimensión del cuidado parte de una premisa indiscutible: todos los seres humanos, desde el nacimiento y a lo largo del ciclo vital, necesitamos cuidados. Nuestra naturaleza nos hace dependientes de otros para subsistir.
Históricamente las labores de cuidado han estado asignadas a las mujeres, incluso desde tempranas edades (niñas). Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT, 2024), las mujeres dedican semanalmente 17 horas con 51 minutos al cuidado de otras personas; en comparación, los hombres destinan 13 horas con 31 minutos. La brecha más alta se ubica en el cuidado infantil (0 a 14 años), donde las mujeres duplican el tiempo dedicado a esta actividad en contraste con los varones.
La feminización de los cuidados ha limitado proyectos de vida, perpetuando la discriminación. Los roles de género tradicionales han representado una de las principales barreras culturales para enfrentar la violencia. Su persistencia ha generado una estructural tolerancia a la violencia machista, que a menudo ha sido utilizada como un mecanismo de control social y preservación del status quo.
Si la prevención de la violencia de género requiere transformaciones culturales profundas, la democratización de los cuidados ofrece una vía estratégica para lograrlas. Esta implica cuestionar las relaciones sociales y económicas, así como problematizar en los espacios familiares y comunitarios la naturalización de las tareas de cuidado, con miras a reconstruir vínculos más equitativos y respetuosos. Pero, además, requiere un Estado democrático, garante de servicios y que facilite políticas diferenciadas, sobre todo en un país tan diverso como el nuestro. Complejo en el actual contexto, pero posible de lograr.
Desde mi punto de vista, el derecho al cuidado y la lucha contra la violencia de género son dimensiones interrelacionadas, cuyo abordaje conjunto puede abrir caminos hacia transformaciones sociales significativas. Tenemos un horizonte de oportunidad, aunque sea un escenario desafiante.

:quality(75)/author-service-images-prod-us-east-1.publishing.aws.arc.pub/elcomercio/bab74266-0a5d-4538-bd8c-0bdcccf0a619.png)









