EcologíaLadrido avisa
En el gobierno no saben reconocer las señales de que se están equivocando.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Desde que el hombre es hombre, son varias las preguntas que lo asedian. ¿De dónde venimos? ¿Estamos solos en el mundo? ¿A quién diablos se le ocurrió meterle piña a la pizza?... No menos apremiante es una demanda que ha cobrado vigencia en estos días: ¿por qué ladran los perros? Diversos teóricos han intentado solucionar el enigma. Entre ellos, por ejemplo, el doctor De Soto, malogrado candidato de las generaciones pretéritas en las recientes elecciones presidenciales. La verdad, sin embargo, es que hasta ahora nadie ha logrado ofrecer una explicación definitiva del fenómeno. Lo único en lo que coinciden todos los tratadistas es en que el ladrido es una señal, un aviso. ¿Aviso de qué? Ahí es donde empieza la discordia. De la detección de una presa de caza, dicen unos. De la presencia de intrusos en la propiedad de sus dueños, sostienen otros. De una disposición juguetona o algún malestar, especulan unos terceros. Pues bien, esta semana la señora Fujimori ha hecho un aporte a la larga lista de hipótesis sobre el punto. Tras el altercado producido en la Comisión de Constitución del Senado entre el titular del Interior, César Astudillo, y el turbulento Iber Maraví, la presidente le dirigió a su ministro estas palabras de solidaridad: “los perros ladran, esa es una señal de que estamos avanzando”. La frase es una variante de cierta sentencia atribuida equivocadamente a Miguel de Cervantes en El Quijote (“Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos” es la falsa cita mentada como modelo de los pastiches). Y los detractores de la mandataria se han afanado por resaltar la naturaleza trucha de la ilustración con la que ella habría querido florearse. La verdad, no obstante, es que la gobernante jamás afirmó que estuviera citando a Cervantes… Lo que no quiere decir que no cometiera en su intervención un error. Un error de otra especie.














