Escucha la noticia

00:0000:00
¿La política británica al borde del colapso?
Resumen de la noticia por IA
¿La política británica al borde del colapso?

¿La política británica al borde del colapso?

Resumen generado por Inteligencia Artificial
La IA puede cometer errores u omisiones. Recomendamos leer la información completa. ¿Encontraste un error? Repórtalo aquí
×
estrella

Accede a esta función exclusiva

Por cualquier estándar significativo, la política británica está en estado de deterioro. Si se juzga la salud de un sistema político por la confianza pública, la estabilidad institucional y la capacidad del Estado para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, entonces el paciente está enfermo. Los políticos son ampliamente desconfiados y los servicios públicos están al límite. La sensación de malestar nacional respecto de temas como la incapacidad del gobierno para controlar la inmigración ilegal masiva y las crecientes restricciones a la libertad de expresión rara vez ha sido tan fuerte.

Steve Bannon, exasesor de Donald Trump, advirtió recientemente que Gran Bretaña se dirigía hacia una guerra civil debido al auge del islamismo radical. Señaló las protestas callejeras de británicos normalmente tolerantes por la decisión del gobierno de alojar a miles de solicitantes de asilo, muchos de ellos de países musulmanes, en hoteles costosos durante meses. La afirmación de Bannon es hiperbólica, pero la pérdida de confianza en el establishment político es innegable. Según encuestas recientes, más de tres cuartas partes de los encuestados dijeron tener poca o ninguna confianza en sus políticos. Estos son síntomas de una crisis de fe en la democracia.

Es tentador culpar de todo al gobierno laborista de sir Keir Starmer. Su gobierno está perdiendo credibilidad en medio de escándalos y señales de mala gestión económica. Pero el problema es más profundo y se remonta a décadas atrás. El electorado lleva mucho tiempo viendo la política como dominada por figuras ineptas. En los últimos seis años, el Reino Unido ha tenido cinco primeros ministros. Eso, por sí solo, ya sería desestabilizador, pero el hecho de que algunos de estos cambios se hayan producido sin elecciones generales ha corroído aún más la confianza pública.

Un año después de que los laboristas pusieran fin a 14 años de impopular gobierno conservador en el 2024, el sentimiento de renovación se está desvaneciendo. Actualmente, menos de uno de cada cinco votantes apoya al gobierno. La aprobación de Starmer se describe como “desastrosa”, y las renuncias consecutivas de la viceprimera ministra Ángela Rayner y del embajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, solo han reforzado la percepción de corrupción y falta de criterio. A esto se suman las crecientes preocupaciones sobre la libertad de expresión, un principio muy valorado en el Reino Unido.

En este vacío, los movimientos populistas están creciendo. El duopolio centenario entre laboristas y conservadores, que se alternaban en el poder, se está resquebrajando. El peligro no es solo un cambio en los patrones de voto, sino una erosión del proceso democrático. Algunos dicen que la narrativa de una “Gran Bretaña rota” es una estratagema cínica de populistas para explotar los miedos de la gente y atraer clics en redes sociales. Pero esa es una excusa demasiado fácil. La historia de la “Gran Bretaña rota” tiene fuerza, porque hay una semilla de verdad innegable en su núcleo. El problema no es solo quién gobierna, sino cómo se gobierna.

Aún así, decir que la política británica está rota no significa que sea irreparable. Las crisis revelan grietas, pero también crean oportunidades. La democracia británica, con todos sus defectos, sigue siendo resistente y es más necesaria que nunca mientras continúan las crisis en Ucrania y Gaza. Existe espacio para la reforma, el compromiso cívico y la renovación. Pero se necesitará más que otra elección. Se requiere una nueva cultura política, una que valore la integridad, la transparencia y una visión a largo plazo por encima de las tácticas a corto plazo y el beneficio personal. Este es un asunto urgente porque, citando a Steve Bannon, la alternativa es “un lugar muy oscuro”.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Contenido Sugerido

Contenido GEC