Rendición de cuentas en el Perú

“Resulta penoso no solo corroborar la degradación acelerada de una institución que el profesor Castillo recibió sumamente dañada, sino observar a su representante deambulando por calles y plazas con la finalidad de establecer una narrativa salvadora plagada de mentiras”.

    Carmen McEvoy
    Por

    Historiadora

    Resumen

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    (Foto: Presidencia)
    (Foto: Presidencia)
    / Luis Iparraguirre

    Una de las declaraciones que no recibió la debida atención durante la tan promocionada Asamblea General de la OEA en Lima y la posterior reunión, en Washington, para discutir la “crisis peruana”, fue la de Ned Price, portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., cuando señaló en una rueda de prensa que: “Estamos dando seguimiento muy de cerca a la situación política de Perú y creemos que la rendición de cuentas es vital para un sistema político democrático”. Y es que todos los miembros de la OEA, fundada el 30 de abril de 1948, tienen la obligación de defender “los valores democráticos, los Derechos Humanos y el Estado de derecho”, tal y como lo establece la Carta Democrática Interamericana. En ese sentido, el presidente Castillo pidió a la OEA utilizar los artículos 17 y 18 de dicho documento para “defender la democracia” del Perú y frenar lo que él y sus asesores consideran una “modalidad de nuevo golpe de Estado”. Una solicitud teñida de un inocultable oportunismo, ante una denuncia constitucional en su contra por, supuestamente, liderar una mafia que, desde antiguo, viene anidando en el núcleo del Estado Peruano con la finalidad de vampirizarlo.

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