El debate sobre la delegación de facultades ha sido la primera muestra de la poca voluntad de consenso que existe en el Congreso, tanto en Diputados como en el Senado. Hasta la fecha, la discusión sobre el proyecto de Poder Ejecutivo ha sido más política que técnica, y son pocos los parlamentarios a los que parece interesarles sacar adelante algún aporte concreto para afrontar la inseguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño.
El debate sobre la delegación de facultades ha sido la primera muestra de la poca voluntad de consenso que existe en el Congreso, tanto en Diputados como en el Senado. Hasta la fecha, la discusión sobre el proyecto de Poder Ejecutivo ha sido más política que técnica, y son pocos los parlamentarios a los que parece interesarles sacar adelante algún aporte concreto para afrontar la inseguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño.
Lo único claro, hasta el momento, es que la definición del texto final no se logrará hasta tener clara la facultad de modificación que tiene el Senado respecto al texto recibido desde la Cámara de Diputados. El fujimorismo busca resolverlo a través de una opinión consultiva en la Comisión de Constitución, pero esta no parece ser la mejor salida en un escenario de confrontación y poca legitimidad entre las propias bancadas parlamentarias.
En este complejo escenario, la solución puede estar en convocar una conferencia entre ambas cámaras para encontrar el consenso y resolver el conflicto antes de tomar una decisión final en el Senado. De hecho, el diputado Edwin Espinoza (Partido del Buen Gobierno) ya remitió una solicitud al presidente del Senado, Miguel Torres, pero hasta la fecha este no ha recibido respuesta. Torres es el mandado a realizar la convocatoria porque también preside el Congreso de la República.
El reglamento del Congreso, en su artículo 85, contempla la herramienta de las conferencias entre cámaras como una “técnica de coordinación” establecida “para el tratamiento e información de asuntos de interés del Estado, del Congreso de la República, de las cámaras y de sus órganos parlamentarios”.
Los sistemas bicamerales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia y otros cuentan con un mecanismo de resolución de conflictos entre las cámaras de diputados y senadores. El sistema peruano no lo contempla: un pequeño detalle que se le olvidó incorporar al último Congreso unicameral encargado del nuevo diseño parlamentario. El sistema bicameral de la Constitución de 1979 sí lo contemplaba y es algo que se debe perfeccionar e instaurar en el actual período
Pero no se puede esperar a hacer los ajustes constitucionales y reglamentarios requeridos para la institucionalización de la resolución de conflictos. Por el momento, solo se requiere de la voluntad política para resolver este conflicto y sacar adelante el primer encargo legislativo que ha puesto a prueba al sistema bicameral. Porque esta resolución marcará el devenir de la relación entre ambas cámaras del Congreso. O encontramos un mecanismo institucional o seguiremos viendo más penosos espectáculos como el ocurrido en la Comisión de Constitución del Senado, y así alimentando la errada narrativa de que “el sistema bicameral no funciona”.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.