La corrupción en vitrina

“Llevo 20 años seleccionando investigaciones para estas conferencias, en las que los periodistas sacan los trapos sucios de sus países”.

    Ricardo Uceda
    Por

    Periodista

    Resumen

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    (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa)
    (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa)

    Es la noche del 9 de noviembre en Río de Janeiro. La reverenciada columnista de “O Globo” Dorrit Harrazim diserta sobre los retos de la prensa y la democracia en el palacio de estilo georgiano donde despacha el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes. Harrazim, de 79 años, cargada de premios, dice que los peligros que representó Jair Bolsonaro aún persisten, porque Lula le ganó las elecciones, mas no lo derrotó políticamente. En efecto, Bolsonaro vive. Sus conceptos seguirán circulando mediante redes de propaganda: el militarismo, el machismo, el maltrato ambiental, el racismo. Ese fue su pasivo en las elecciones. Tenía un activo −aunque no suele ser reconocido−: la economía brasileña está en recuperación. Pero su discurso caló en amplios sectores, expandiendo sin precedentes el voto conservador, liderado por la ultraderecha.

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