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Tres veces Ana, una crónica de Fernando Vivas sobre la congresista Zegarra, vocera de Somos Perú
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‘La tercera fue porque no declaré la segunda. La segunda fue por la misma razón que la primera. La primera fue injusta’. Esa fue, más o menos, la defensa de la congresista Ana Zegarra al intentar reducir una denuncia de “Cuarto poder” a la nada y al absurdo. Pero, vamos, es común que 3, 4 o más sentencias se deriven de un mismo primer delito. Les suele suceder a los necios que al rechazar u ocultar un estropicio, cometen nuevas y punibles trasgresiones.
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Ana Zegarra es culpable del delito contra la administración pública. No lo ha negado porque no puede hacerlo. Tiene una sentencia confirmada en segunda instancia en junio de este año, a 1 año y 4 meses de pena suspendida, por haber omitido en su declaración jurada como candidata a regidora provincial en Loreto, una de las dos sentencias (2014 y 2015) que ya tenía por delito falsedad genérica. Según dijo en una conferencia de prensa donde ofreció un tímido mea culpa, las primeras denuncias se remontan a cuando inscribió por segunda vez, cambiando la fecha, el nacimiento de su hija.
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“‘Tres veces’ Ana, nuestro personaje en el candelero, más allá de sus tres sentencias, está ahora involucrada en la seria denuncia de la empresaria Blanca Ríos que hasta mostró un supuesto número de cuenta que le envió para que le deposite dinero”.
#EnVivo
— Canal N (@canalN_) July 30, 2025
Ana Zegarra, congresista de Somos Perú: No puede estar en tela de juicio mi trabajo por falsos y por una persona que no muestra evidencias, tomaré acciones legales
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No explicó la razón del cambio de fecha, pero, con gravedad y misterio, se declaró como madre soltera afrontando íntimas tribulaciones. ‘No diré más´, concluyó más melodramática que circunspecta. Por supuesto, Zegarra podría ser protagonista de un caso que genere nuestras simpatías y haga parecer injusta una sentencia; pero haber contado la historia a medias, como lo hizo, es jugar con un tema sensible.

Nada sensible fue enterarnos, en el mismo reportaje, que la empresaria Blanca Ríos asegura tener mensajes y chats -mostró algunos- que dan a entender que Zegarra, ya en el Congreso, le pedía dinero para conseguir que un proyecto suyo fuese considerado en la Comisión de Presupuesto que, en el 2023, presidía su correligionario somista José Jerí. Esa revelación, anticipada en “Panorama”, amenazó con echarse abajo la elección de Jerí.

Cuando vimos, un día después de la elección, a la misma empresaria declarando que su proyecto no llegó a presupuestarse y el propio Jerí la recibió en un pasillo para darle esa noticia; el flamante presidente del Congreso pudo respirar con cierto alivio. Pero el enredo de Ana, si el partido no lo corta, podría complicarse hasta traérselo abajo con una censura de sus pares.
En las tres y más veces de Ana, está la clave -miseria de la política que premia a quien no lo merece- de su florecer partidario. Para ser vocera de una bancada oficialista en el último año de este Congreso hay que saber mentir y golpearse el pecho con histrionismo.
Noten que Ana, que llegó al parlamento en octubre del 2024 como accesitaria del congresista Hitler Saavedra, quien acababa de fallecer (ella, por coincidencia, trabajaba en su despacho); ha sido nombrada portavoz de la bancada el 22 de julio pasado. Goza de la absoluta confianza de la presidenta del partido, Patricia Li; lo que puede explicar porqué, tras una semana de escándalo, sigue en la vocería. Otras veces, Somos ha reaccionado con más rapidez.
Un problema para José
El sábado pasado Zegarra anunció la separación de su asesor Nahum Hidalgo, solo para no arriesgar la elección de Jerí, que ganó con holgura pero fue recibida con absoluta apatía por las bancadas que lo apoyaron, incluyendo la suya propia. No era para más.
Sí Ana no da un paso al costado -he ahí uno de sus dilemas- va a seguir complicando a bancada, a partido y a Jerí, de modo incierto. Lo digo porque la coalición en la mesa espera que Somos dé mínimas señales de querer hacer una limpieza de casa, evitando la percepción de que lo que se viene en manos somistas pueda igualar o superar el copamiento apepista.

Tomen nota que ‘tres veces’ Ana, nuestro personaje en el candelero, más allá de sus tres sentencias, está ahora involucrada en la seria denuncia de la empresaria Ríos que hasta mostró un supuesto número de cuenta que le envió para que le deposite dinero.
En el relato, como si se tratara de un atenuante, Ríos repite que los pedidos de dinero eran para apoyar a la congresista a financiar la producción de polos, gorros y parafernalia de campaña. Sin embargo, con la pena suspendida que estará vigente hasta más allá de las elecciones de abril del 2026, Ana está inhabilitada para postular.
Agreguen, por lo tanto, al expediente de doña Ana Zegarra Saboya, una ilusa manera de concebir su futuro político negándose a admitir las sentencias de la realidad. Todos esos rasgos componen una terca personalidad y endurecen el brazo que varios -el propio Jerí y quizá la propia Patricia Li- le querrán torcer.
Aunque la pusieron contras las cuerdas, tres veces Ana siguió repitiendo que todas las denuncias son por un solo injusto motivo, que no está haciendo la campaña que varios videos hacen parecer que sí está haciendo y que no desiste en una vocería que sus correligionarios agradecerían se apague. La dejamos con sus tres dilemas.
Mira aquí la conferencia de prensa de Ana Zegarra cuando presentó la lista de José Jerí:











