Por Milenka Duarte

Abrimos TikTok “solo por un minuto” y, sin darnos cuenta, ha pasado una hora. Trabajamos mientras escuchamos un podcast y respondemos mensajes. Actualmente, estamos sumergidos en un mundo donde el scrolling es infinito y la multitarea digital están moldeado nuestra forma de pensar y actuar. Cada notificación es una chispa, cada video un destello y cada aplicación compite por nuestra atención. En medio de esa lluvia de estímulos rápidos, la lentitud incomoda, el silencio pesa y nuestra mente se impacienta si no recibe nuevas dosis de contenido a cada segundo.