El popular ‘reality’ de cocina regresó esta semana con dos grandes sorpresas para sus seguidores: un cambio de formato que ahora incluye a participantes acompañados por sus hijos (los llamados “pericotitos”) y la incorporación oficial de un nuevo ‘host’, que en realidad no es tan nuevo. Se trata del reconocido actor, improvisador, conferencista y friki profesional Armando Machuca, quien ya había cautivado al público en el programa como participante y eventual reemplazante de José Peláez, quien esta vez ha solicitado una larga licencia por paternidad. Encontramos a Machuca en plena grabación del show, y esto fue lo que nos contó.

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—¿Cómo asumes esta responsabilidad de ser el nuevo anfitrión del programa?

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Juan Carlos Fangacio

Bueno, la verdad, “El gran chef: Famosos” solo me ha traído cosas maravillosas: en lo profesional, en lo personal, por todos lados, ¿no? Primero estuve una temporada, luego regresé para una revancha, y desde ahí creo que quedó siempre la inquietud de ver si podía contribuir con algo más. Ya me había tocado reemplazar a Peláez algunas veces, pero me quedaba la duda de ver si podía hacer esa chamba de ‘host’ a tiempo completo, una chamba que la gente quizá no sabe, pero es bien dura.

—¿Por qué es dura?

Más allá de la cantidad de horas que implica, es un ‘reality’ que debe combinar el aspecto culinario con los retos personales de personas que no necesariamente dominan la cocina, y además tiene que incluir humor, es decir, entretener. No es una combinación sencilla, especialmente porque en un ‘reality’ nunca sabes qué está pasando: si el participante está de buen humor, estresado o incluso desmotivado. Pero tu trabajo es entrar y sacar contenido de esas situaciones. Esa es tu chamba.

—¿Tu formación como claun o improvisador te sirve en estos casos?

Claro, en el programa he metido mi formación de comunicador, de improvisador y de narrador, porque para mí esto no deja de ser como un cuento, una historia, con protagonistas, antagonistas, hay escollos, hay ‘plots’. Yo lo armo así en mi cabeza. Cada capítulo surgen nuevas cosas y yo trato de armar el cuento.

—¿Sabías cocinar o te defendías en la cocina cuando entraste al programa?

No, nada. Te explico: lo que pasó es que antes de la pandemia yo estaba en dos programas. “Los reyes del playback” y luego “La máscara”, que era un proyecto hermoso, maravilloso, pero llegó el COVID y este se cayó al subsuelo del infierno y el olvido. Desapareció el programa. Yo no estuve bien en pandemia. Tengo un problema de ansiedad, no tanto de depresión, así que me encerré en mi casa. Mis papás son mayores, así que tampoco podía exponerlos. No fue una buena época, hasta que todo pasó y mi amiga Patricia Portocarrero, que siempre me jala para proyectos, me llevó a “El gran chef”. Y me acuerdo de que mi primera reacción fue: “¿Qué hablas? ¡Si yo no sé cocinar!”. Tenía todo el síndrome del impostor. Así que al final me convencieron. Ricardo Morán me dio unos consejos y fui con la intención de meter vicio porque no me importaba perder. Fui a hacer mi chamba de claun.

Rocky Belmonte, Sirena Ortiz y Armando Machuca pasarán a la noche de eliminación en "El gran chef" | Foto: EGCF - Latina (Captura de video)
Rocky Belmonte, Sirena Ortiz y Armando Machuca pasarán a la noche de eliminación en "El gran chef" | Foto: EGCF - Latina (Captura de video)

—¿Te ha afectado mucho el síndrome del impostor? ¿Te pones un techo?

En mi caso, es una batalla de todos los días: ese no saberse merecedor de ciertas cosas, o no saberse capaz cuando alguien te dice que eres capaz, que puedes lograrlo. Tú mismo te saboteas. A mí, la improvisación me arregló la vida. July Naters, Saskia Bernaola, Patricia Portocarrero me decían: “Tú puedes, eres el mejor, eres guapo, eres simpático, tienes aplomo”. Siempre me levantaban la moral. Claro, media hora después me ponían chapas y me tumbaban al piso [risas]. Lo importante cuando tienes esto es que lo tengas identificado. Cuando reconoces el problema, puedes enfrentarlo.

—Cuéntame de tu vida, ¿de qué parte de Lima eres?

Mi familia es del norte: mi papá es de Cajamarca, de Celendín, y mi mamá es del Callao. Yo nací en el Rímac, donde viví hasta los 13 años. Me encantaba la vida de barrio. Mis abuelos tenían una tienda en el Mercado Central, y jugaba en la calle, en mis pichangas. Aunque tuve una infancia un poco solitaria, porque fui el primero de la camada de primos y sobrinos, no me quejo. Tengo unos padres extraordinarios y una hermana espectacular.

Roger del Aguila también participó en el programa humorístico ‘El Santo Convento’, producido por July Naters. El ingresaría como nuevo compañero de las irreverentes monjas Kathia Palma, Patricia Portocarrero, Saskia Bernaola, así mismo compartió momentos con Franco Cabrera y Armando Machuca.
Roger del Aguila también participó en el programa humorístico ‘El Santo Convento’, producido por July Naters. El ingresaría como nuevo compañero de las irreverentes monjas Kathia Palma, Patricia Portocarrero, Saskia Bernaola, así mismo compartió momentos con Franco Cabrera y Armando Machuca.

—Además de actor, eres un conocido friki.

Ah, soy un absoluto friki.

—Me contaron que tienes un auto a escala firmado por Christopher Lloyd, el ‘Doc’ de “Volver al futuro”...

Lo tengo.

—Y me dijeron que el nombre de tu canal de YouTube () te lo puso el actor de la serie ochentera “MacGyver”...

Así es. Yo me considero un prefriki, un niño friki de los años 80, de esos que coleccionaban “chistes” (como se les decía a los cómics) y veían “He-Man” o “Los superamigos”. He tenido tiendas de productos como figuras de acción y más, porque para mí esto no es solo un hobby, es una pasión. Y fue Richard Dean Anderson, el actor que interpretó a MacGyver en la serie, quien me bautizó como ‘Peruvian Fanboy’. En una convención de fans, me le acerqué tantas veces que ya hasta me reconocía. En un momento me dijo: “Oh, you are the Peruvian Fanboy!”. Me encantó el nombre y me lo quedé. Un ‘fanboy’ es incluso más intenso que un ‘geek’.

—Elvis Presley es tu otra gran pasión. No solo te viste, sino cantas como él...

La música de Elvis Presley es el soundtrack de mi vida. Desde que tengo memoria, desde que encontré su música en un caset amarillo en casa, me volví su fan. Escucho a Elvis todos los días, todo el día. Soy un poco melómano; en general, me encanta el rock clásico. Pero su música me acompaña de una manera especial. Uno de mis grandes sueños es visitar Graceland. El día que me den la visa, sin duda, iré.

—Verdad, ¿has contado que tienes un problema con la visa?

La he pedido cinco veces y nada. Pero este año vamos a intentarlo otra vez, crucen los dedos, por favor. Ya saben: hagamos el hashtag #UnaVisaParaArmando. //

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