Recoja mariscos con doña Tato, una señora nativa de la comunidad de Cabulco (Sur de Chile). Ella lo llevará a la orilla del mar a encontrar frescos mariscos como la hacían su abuela y bisabuela y caminará a su casa a cocinarlos. (Foto: Esariri)
Recoja mariscos con doña Tato, una señora nativa de la comunidad de Cabulco (Sur de Chile). Ella lo llevará a la orilla del mar a encontrar frescos mariscos como la hacían su abuela y bisabuela y caminará a su casa a cocinarlos. (Foto: Esariri)

A más de 2.000 m.s.n.m., entre los árboles, el río y un bosque por explorar, está la comunidad indígena Inga cerca de la ciudad Sibundoy, Putumayo (Colombia). Aquí las prendas van más allá de la apariencia y la moda: tiene un fuerte sentido de valor e identidad cultural. Eso es lo que nos explica Aura Tisoy a las 12 personas que, conectadas desde distintas partes del mundo, decidimos vivir esta de casi dos horas para entender cómo tejen sus pensamientos y palabras en sus atuendos, actividad que realizan hace más de 200 años: sus tejidos son libros que narran historias. No sin antes, claro, presenciar el “Kalusturinda”, un ritual en agradecimiento a la naturaleza por lo que nos da.

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Esa es una de las más de 10 experiencias que puede vivir virtualmente gracias Esariri (el nombre viene de las palabras Experiencias Sariri, esta última es una palabra aymara y significa ‘el que lleva el conocimiento de pueblo en pueblo’), un proyecto que busca visibilizar a las comunidades latinoamericanas mediante experiencias para dar a conocer las culturas y ellas aprovechen el turismo como una actividad económica. Detrás del proyecto está Natalia Bendek, CEO y líder de Esariri, y Wayra Béchet COO.

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Juan Carlos Fangacio

La vuelta al mundo

Hace tres años no se conocían, pero tomaron la misma decisión: viajar por el mundo. Natalia era jefa de proyectos en la multinacional española Telefónica en Colombia. Hacía voluntariado en su natal Bogotá todos los domingos. “Eso me daba felicidad. Ya estaba un año haciendo ese servicio y empecé a cuestionarme si debía dedicarme a ello”. Renunciar a un trabajo estable a las comodidades fue una decisión difícil. Durante un año recorrió el sudeste asiático y el sureste de Europa. Regresó y continuó viajando. Realizó un voluntariado en la costa pacífica colombiana, una de las zonas más vulnerables del país. “Inicialmente fue un paréntesis pero se fue alargando. No concebía regresar y dedicarme al mundo corporativo, tan vacío. Quería trabajar algo en generar un impacto social”.

Natalia Bendek visitando la comunidad gauraní, en el norte argentino. (Foto: Esariri)
Natalia Bendek visitando la comunidad gauraní, en el norte argentino. (Foto: Esariri)

Wayra, por su parte, ingeniero electrónico de profesión, trabajaba en Telefónica Perú. Viajó a Corea del Sur y le dio la vuelta al mundo (visitó 26 países) por tres años. Conoció a Natalia en Tailandia hace un año y medio. Cuando ambos culminaron sus experiencias, llegaron a una conclusión: las comunidades indígenas, como las de Perú y Latinoamérica, tienen cosas en común y mucho valor por aportar para entender y sanar al planeta. “Hay mucha migración de las comunidades, sobre todo los jóvenes buscando oportunidades. Cuando se van, abandonan sus tradiciones”.

Viaje online a la capital de la artesanía del Perú: Ayacucho. Los anfitriones son una familia de artesanos que llevan casi 20 años de haber emprendido su taller y cooperativa de mujeres, que a través del arte, sustentan a sus familias. Si está en Perú, podrá adquirir un kit para practicar algunas de sus técnicas de bordado. (Foto: Esariri)
Viaje online a la capital de la artesanía del Perú: Ayacucho. Los anfitriones son una familia de artesanos que llevan casi 20 años de haber emprendido su taller y cooperativa de mujeres, que a través del arte, sustentan a sus familias. Si está en Perú, podrá adquirir un kit para practicar algunas de sus técnicas de bordado. (Foto: Esariri)

Natalia empezó a viajar por Sudamérica y se acercó a las comunidades de Perú, Bolivia y la parte norte de Argentina. Se quedó 9 meses en esa región ideando el proyecto. “Pude percibir a otra Latinoamérica. Quería darles una oportunidad a los de las comunidades para que, desde sus lugares, puedan tener otras alternativas en vez de ir a la capital. Sentía que la oportunidad [de estas experiencias vivenciales] podía tenerlas otras personas”.

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Lanzaron Esariri a inicios del 2020 donde el viajero podía aprender y compartir conocimientos con comunidades de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia, México. “Una experiencia presencial implica que te puedas quedar en la comunidad y hacer actividades con ellos. Nosotros funcionamos como consultores. Los acompañamos desde cero. Se les empodera y deja para que ellos continúen. La segunda fase es difundir esto”, explica Wayra. Llegó la pandemia y reestructuraron la propuesta. En julio de ese año arrancó la primera experiencia virtual. “Decidimos aprovechar nuestros conocimientos en tecnología para adaptar estas experiencias al mundo online. Les enseñamos a usar de zoom desde el celular, cómo contar sus historias”, agrega Natalia.

Aprenda cómo se logra el sonido en los Instrumentos Andinos con un Luthier. Su contribución lo ayudará a cumplir su sueño: la construcción de una escuela para enseñar a los niños de su pueblo en Argentina. (Foto: Esariri)
Aprenda cómo se logra el sonido en los Instrumentos Andinos con un Luthier. Su contribución lo ayudará a cumplir su sueño: la construcción de una escuela para enseñar a los niños de su pueblo en Argentina. (Foto: Esariri)

“La experiencia virtual ha sido desafiante de cara a los consumidores”, admite Wayra y agrega que “viajar tiene ese espíritu de respirar aire, relajarte, reconectar con un lugar, el paisaje. En lo virtual es mucho más difícil. El desafío ha podido ser cumplir la promesa de las experiencias online”.

Las fechas las definen las comunidades. El cupo depende de la actividad. (Foto: Esariri)
Las fechas las definen las comunidades. El cupo depende de la actividad. (Foto: Esariri)

“Inicialmente queríamos que las comunidades contaran sus saberes e historias en experiencias vivenciales. [Lo digital] nos permite darle oportunidad a quienes no podían viajar (adultos mayores, niños) para que vivan la cultura desde donde estén. Con un clic puedes ver la otra cara de los países latinoamericanos. Estas experiencias no solo le sirven a la comunidad para subsistir, sino también para poder desarrollar proyectos”, concluye Natalia. //

Sepa más

Las experiencias virtuales van desde ‘viajar’ al sur de Chile para recolectar mariscos, conocer el corazón de Macondo, hasta cómo elaborar los bordados ayacuchanos. Para más información visite

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