Clasificado en 1801 como Alligator mississippiensis, el lagarto o cocodrilo americano (los nombres comunes son muchos) vive en la misma área geográfica de siempre, sobre todo, en el sureste de Estados Unidos, y mantiene las mismas viejas costumbres: nadar, comer casi cualquier ser vivo que merodee cerca de sus fauces y dormir hasta 17 horas al día, a veces con un ojo abierto, si es que detectan o perciben algún peligro que interrumpa aquel envidiable modo de vida.

Esta especie de la familia Alligatoridae tiene otra característica que la define: la poiquilotermia, aquella incapacidad para regular la temperatura de sus cuerpos por cuenta propia. Son animales de sangre fría.

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Juan Carlos Fangacio

No se sabe con certeza quién bautizó como ‘lagarto’ al expresidente , pero todo apunta a que fue alguno de sus hermanos durante la cálida juventud moqueguana, basándose probablemente en las características físicas propias de un adolescente con la talla en desarrollo.

El apodo ha recobrado vigencia en estos últimos años, luego de que Vizcarra se quitara (o le quitaran) la banda presidencial, y ya no como un divertido sobrenombre, sino con una simbólica carga peyorativa.

Vizcarra, a quien muchos conocieron recién en su faceta de discreto y silencioso vicepresidente de , parece haber aprendido que en la vida política todo se come y nada se desperdicia. Si los antivizcarristas repiten la palabra lagarto como sanción, él la usa como márketing. Sangre fría, al fin y al cabo.

En vitrina

Por dos razones distintas, y casi simultáneas, Vizcarra Cornejo ha estado otra vez en el centro de la noticia. Semanas atrás, el Tribunal Constitucional determinó que no existe esa cosa llamada “denegación fáctica” de la cuestión de confianza, razón que él esgrimió cuando cerró el Congreso en setiembre de 2019.

Vizcarra no solo se vacunó a escondidas antes que todos, sino que después hizo un show con la aplicación de sus siguientes dosis. (Foto: Archivo El Comercio)
Vizcarra no solo se vacunó a escondidas antes que todos, sino que después hizo un show con la aplicación de sus siguientes dosis. (Foto: Archivo El Comercio)

“El cierre que hoy dispongo está dentro de mis facultades contenidas en la Carta Magna, busca darle una solución democrática y participativa a un problema que el país viene arrastrando hace más de tres años, dando fin a esta etapa de entrampamiento político que ha impedido que el Perú crezca al ritmo de sus posibilidades”, dijo Vizcarra aquel día en un mensaje a la nación. Seamos claros: el entrampamiento político no terminó, solo cambió de protagonistas. En cuanto a la “solución democrática y participativa”, allí la discusión sigue abierta y los bandos son irreconciliables.

"Parece haber aprendido que en la vida política todo se come y nada se desperdicia"

Lo que parece estar definido, luego de la sentencia del Tribunal Constitucional, es que el entonces presidente no estaba facultado para cerrar el Congreso. El antivizcarrismo pidió entonces que Vizcarra sea denunciado por golpista de la misma manera que Pedro Castillo.

Casi como un acto reflejo, el congresista Alejandro Muñante (Renovación Popular) interpuso una denuncia constitucional contra Vizcarra y su ex primer ministro Salvador del Solar, entre otros integrantes de aquel Gabinete.

Técnica de supervivencia

En el cuerpo no hay cadáveres políticos. Martín Vizcarra fue vacado por el Congreso en noviembre de 2020, después de que se revelaran graves indicios sobre actos de corrupción que se habrían cometido durante sus años como gobernador regional de Moquegua.

Unos meses después, cuando estalló el escándalo del ‘vacunagate’, se supo que él, siendo presidente, había sido uno de los primeros en recibir una dosis de Sinopharm, ocultándoselo al país. Ahora está inhabilitado para ejercer cargos públicos durante 10 años. ¿También está impedido de apoyar a algún partido político? No. ¿Y de hacer campaña para promocionar algún logotipo de organizaciones políticas? Tampoco.

El partido Perú Primero ya existe. Aunque Vizcarra no pueda postular a ningún cargo, el rostro visible es él. Tanto así que, hace unos días, presentó a la que será la mascota del partido: un flácido y paticorto lagarto de peluche.

El Alligator mississippiensis debe permanecer durante largos períodos expuesto al sol para contrarrestar el frío interno. Necesita absorber el calor del ambiente para mantenerse con vida. Haciendo un forzado paralelo, la acusación constitucional, el debate revivido en torno al cierre del Parlamento en el 2019, e incluso la polémica de la inhabilitación era lo que Vizcarra necesitaba para mantener vigente su presencia, para absorber del entorno el calor que le permita seguir vivo.

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