
Un adiós con significado
Perder a una mascota es una de las experiencias emocionales más profundas que puede atravesar una familia. Son años de compañía, rutinas compartidas y afecto incondicional. Ante su partida, muchas personas sienten la necesidad de cerrar ese ciclo de una manera consciente, con rituales o espacios que ayuden a procesar la pérdida y a honrar la vida compartida.
En los últimos años, el interés por servicios como cementerios de mascotas, cremaciones personalizadas y alternativas ecológicas ha crecido de manera sostenida. Esta tendencia refleja un cambio cultural: hoy se reconoce que el duelo por una mascota es válido y merece ser acompañado con respeto y sensibilidad.
Volver a la tierra: el compostaje como despedida que da vida
Una de las alternativas más recientes y significativas es el compostaje de mascotas, una opción eco-amigable que permite transformar el cuerpo del animal en abono natural que puede nutrir plantas, árboles o jardines. Más que un final, muchas familias lo perciben como una forma de continuidad: la vida que se transforma y vuelve a la tierra.
Este proceso, que ya se aplica en distintos países y empieza a abrirse paso en el Perú, se realiza bajo protocolos controlados y respetuosos. Para algunas personas, saber que su mascota puede “seguir viva” en forma de naturaleza ofrece consuelo y un sentido profundo de conexión.
Iniciativas como Vuelve Compostario nacen desde la necesidad de acompañar a las familias en uno de los momentos más sensibles: la despedida de una mascota. A través de un enfoque respetuoso con el medio ambiente y atento a los tiempos emocionales de cada persona, estas propuestas invitan a transformar la pérdida en un gesto de amor consciente.
Cremación: una opción cercana y accesible
Otra alternativa cada vez más valorada es la cremación. En el Perú, un hito importante fue la inauguración del primer crematorio municipal de mascotas, impulsado por la Municipalidad de Santiago de Surco. Este espacio público fue creado para ofrecer un servicio digno, accesible y respetuoso, entendiendo la importancia emocional de este momento.
Ubicado en el Parque de Atracciones Voces, el crematorio cuenta con infraestructura adecuada, como sala de espera y áreas verdes, pensadas para acompañar a las familias durante la despedida. Los costos varían según el tamaño del animal e incluyen urna, certificado de cremación y un recuerdo simbólico, permitiendo que más personas accedan a este tipo de servicio sin barreras económicas excesivas.
Cementerios de mascotas: un lugar para recordar
La tradición de los cementerios de mascotas tiene una larga historia en Europa y Estados Unidos, donde surgieron desde fines del siglo XIX. Hoy, estos espacios han evolucionado hacia parques memoriales que ofrecen tranquilidad, cuidado y un lugar físico para el recuerdo.
En el Perú, este camino empieza a tomar forma con la próxima apertura del primer cementerio formal para mascotas en Iquitos. Este espacio contará con sepulturas, funeraria, velatorios y servicios de acompañamiento, brindando a las familias un lugar donde visitar, recordar y rendir homenaje a sus compañeros de vida.

Más allá de lo físico: espacios para el duelo
Más allá del tipo de servicio elegido, todos estos espacios cumplen una función esencial: acompañar el duelo. Visitar un lugar, realizar un ritual o elegir una despedida consciente ayuda a muchas personas a procesar la pérdida, honrar los recuerdos y transitar el dolor de una forma más sana.
Honrar a una mascota es, en el fondo, una forma de agradecer todo el amor que nos dio. Y hoy, por suerte, existen cada vez más caminos para hacerlo con dignidad, respeto y corazón.
Acompañar el duelo también implica saber que no se atraviesa solo. Desde Club WUF, se impulsa una mirada empática hacia el bienestar animal, incluso en los momentos de despedida, ofreciendo un espacio donde las personas pueden informarse, encontrar contención y, al mismo tiempo, seguir llevando ayuda a más Wufs.









