UN CAMBIO EVIDENTE DESPUÉS DE 69 AÑOS

Cartografía oficial de Chile respetó la frontera terrestre con Perú hasta 1998

Ese año mapa de la marina chilena adultera línea fronteriza. Modificación se produjo para sustentar sus límites marítimos

Por Cecilia Rosales Ferreyros

El Gobierno de Chile respetó formalmente hasta 1998 que la línea de frontera terrestre con el Perú terminaba en la orilla del mar, tal como lo establece el Tratado de 1929, y no en el Hito 1 como ahora sostienen los chilenos.

Esto es lo que se desprende al observar los mapas oficiales de la Rada (bahía) de Arica, elaborados por el Instituto Hidrográfico de la Armada de Chile, a los que tuvo acceso El Comercio (ver reproducción de los originales).

Los mapas que se observan son los que normalmente utilizan los barcos de la marina de guerra y mercante para navegar por las zonas marítimas. Tienen por objetivo guiar a los capitanes de barco en sus travesías, porque ahí se especifica la profundidad del mar.

Estos mapas, al igual que en el Perú, se imprimen desde hace décadas y se van reactualizando cada cierto tiempo.

En el caso de Chile hubo un cambio evidente en 1998.

"Son documentos oficiales chilenos de la Rada de Arica que acreditan que hasta 1998 reconocían claramente que la línea de la frontera se extiende y toca la orilla del mar como lo señala el Tratado de 1929", afirmó una fuente de alto nivel de la cancillería peruana.

Al preguntar qué puede haber sucedido para que el Gobierno Chileno borre las dos cruces que llegaban hasta la orilla del mar, explicaron que es importante para la tesis chilena que el paralelo (del límite marítimo) se proyecte desde el Hito 1.

"La única manera para lograr eso y formar un límite es modificando el arco en esos 200 metros".

La fuente agregó que evidentemente hay un cambio en 1998. "Para nosotros eso no se ajusta a lo acordado en el año 1929".

Informaron que el Perú protestó formalmente ante Chile en el 2000 y en el 2001 por esta evidente distorsión.

Adicionalmente el diplomático consultado por El Comercio enfatizó que un país no puede modificar unilateralmente sus fronteras y estos mapas corroboran que hubo una pretensión de modificación.

"Si desde 1930 que se demarca la frontera hasta 1998 fue claramente establecido así, creo que ese precedente tiene un valor notable".

Evidenció que hasta 1998 los mapas consignaban los faros de enfilamiento (establecidos en 1968 y 1969 para orientar a los barcos), pero se respetaba la frontera terrestre, "lo que prueba que los instrumentos que tienen que ver con los faros de enfilamiento y con la zona de tolerancia pesquera no son tratados de límites. Es una decisión simplemente para mostrar una zona pesquera, pero no es un tratado por el cual los dos países se comprometen a establecer un límite clarísimo, y ese es en buena parte el eje del argumento peruano".

¿Y EL PUNTO DE INICIO?
Otra fuente diplomática de alto nivel consultada por este Diario afirmó que "está clarísimo que del año 1929 a 1998 la cartografía chilena señalaba que ese era el punto del límite y después de 70 años han dicho que ese no es el punto".

Explicó que Chile se vio en la necesidad de tener un punto de partida para fijar su límite marítimo.

"Uno no puede tener un límite si no tiene un punto con llegada y coordenadas. Y no hay ningún documento que hable de eso. Entonces ellos descubren, 30 años después de la nota de 1968, que ese puede ser el punto de partida".

Explicó que esto demuestra que Chile trató de hacer menos absurda su tesis de la delimitación marítima.

"¿Cómo puedes tener un paralelo si no tienes un punto de inicio?".

Esta segunda fuente de alto nivel consultada también destacó que los faros que se decidieron establecer en los acuerdos pesqueros de 1968 y 1969 fueron instalados en 1972.

"El valor de ese mapa (A) es que es un documento oficial chileno impreso posteriormente a la instalación de los faros, en ejecución de los trabajos técnicos de 1968 y 1969. Después de hacer esos trabajos, la frontera sigue siendo como es", señaló el especialista consultado.

CON SELLOS DE VALIDACIÓN
El primer mapa que se reproduce más arriba (A) corresponde a la octava edición y se imprimió en 1973, después de la instalación de los faros de enfilamiento en aplicación de los acuerdos pesqueros de 1968 y 1969.

El documento se fue validando --mediante sellos-- a través de los años. El que mostramos (A) está refrendado hasta 1986. El segundo mapa (B) corresponde a la décima edición impresa en 1998 y el sello de validación es de 1999.

El Diario no tuvo acceso a la cartografía que corresponde a la novena edición. Una fuente confiable estimó que fue retirada de circulación, porque el Gobierno Chileno se dio cuenta de que iban a necesitar un documento oficial interno que respaldara la presentación de sus mapas marítimos ante las Naciones Unidas. Esto finalmente ocurrió en el 2000.

"Se vieron en la necesidad de modificar sus mapas internos para que tuvieran una coherencia técnica. Para que sea coherente la frontera marítima con la terrestre".

Los mapas obtenidos por El Comercio constan en los archivos peruanos de la Marina y del Ministerio de Relaciones Exteriores y son documentos públicos utilizados para la navegación.



Investigador chileno señaló el error
Ignacio Llanos Mardones, funcionario del servicio diplomático chileno, advirtió en 1995 en su tesis doctoral ante el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra (publicada en 1999), la incongruencia que sustentaba la fijación del límite marítimo.

En su argumentación recordó que se instruyó a la comisión mixta demarcatoria de 1930 a colocar un hito "en cualquier punto del arco lo más próximo posible al mar, donde quede a cubierto de ser destruido por las aguas del océano".

Luego reconoce que dicho hito se colocó a unos "140 metros de distancia de la orilla del mar y del Punto de la Concordia, punto de partida real de la frontera terrestre".
Esta también es la base de la tesis peruana.

Asimismo menciona que en 1969 se ubican los faros "para señalizar el límite marítimo y materializar el paralelo que pasa por el Hito 1".

La conclusión a la que llega es la siguiente: "Ni el documento de 1968 ni el Acta de 1969 aluden a la frontera terrestre (...) ¿Significa esto que la frontera terrestre fue modificada implícitamente en su sector más occidental y que, desde ese momento, el último segmento de la frontera terrestre es el paralelo del Hito 1? La respuesta debería ser negativa, ya que el 'terminus' de la frontera terrestre corresponde al punto terminal del arco concordia. Como resultado, el 'terminus' de la frontera terrestre no coincide con el punto de partida de la frontera marítima".

Esta evidente incongruencia es la que Chile quiso subsanar adulterando sus mapas.



Del consultor: Una cartografía írrita, inválida
Por Alejandro Deustua,
internacionalista

Si los límites entre dos vecinos solo pueden establecerse mediante acuerdo específico, es evidente que ninguno puede definirlo ni extenderlo unilateralmente. Sin embargo, esto pretendió Chile cartográficamente en 1998 luego de que hasta poco tiempo antes su cartografía reconociera el punto especificado por la Comisión Mixta de 1930 (allí donde la línea de frontera llega al mar) que implementó el Tratado de 1929.

Ese acto unilateral que pretendía la legitimación oceanográfica del paralelo del Hito 1 como límite marítimo, intentó consolidarse luego, en el ámbito terrestre, estableciendo una caseta de vigilancia en territorio tacneño.

Chile se embarcó en este procedimiento unilateral luego de que el Perú estableciera en 1980 y 1983 ante la ONU la inexistencia de un acuerdo de límite marítimo con el vecino y de que en 1986 estableciera ante la cancillería chilena que el acuerdo de zona especial marítima de 1954 no constituía ese límite. La cancillería chilena tomó nota de que el Perú reiteró que el propósito de ese acuerdo era evitar incidentes entre gentes de mar de escasos conocimiento náuticos y que, siendo este inseguro, era necesario definir entre las partes el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental de acuerdo con la Convención del Mar de la ONU.

Probablemente para contrariar ese reclamo (y cubrir su omisión de 13 años en la aprobación del acuerdo de 1954), Chile procedió a esa ilegalidad cartográfica que luego se transformó en territorial. La pretensión de legitimarla frente al resto del mundo obliga al Perú a apurar la publicación de su propia cartografía y a adherirse a la Convención del Mar.

EL DATO
Tratado de 1929

Art. 2° (...) la frontera entre los territorios del Perú y de Chile, partirá de un punto de la costa que se denominará "Concordia", distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del Ferrocarril Arica a La Paz.