Rosácea: cómo controlar este problema dérmico común antes de que afecte tu autoestima
Desde identificar los desencadenantes hasta usar tratamientos tópicos, estos consejos pueden ayudarte a controlar los brotes de rosácea y cuidar tu piel.
El control y tratamiento de la rosácea pueden incluir una combinación de cambios en el estilo de vida, cuidados de la piel y uso de medicamentos en algunos casos. Te detallo algunos puntos importantes para prevenirla:
El control y tratamiento de la rosácea pueden incluir una combinación de cambios en el estilo de vida, cuidados de la piel y uso de medicamentos en algunos casos. Te detallo algunos puntos importantes para prevenirla:
Cambios en el estilo de vida:
Identificación de desencadenantes: lleva un diario o agenda para identificar lo que agrava tu rosácea, como alimentos, bebidas, temperaturas extremas o estrés.
Protección solar: usa protector solar todos los días, ya que la exposición al sol puede empeorar los síntomas.
Evitar estímulos: evita productos irritantes para la piel, como exfoliantes fuertes, alcohol y fragancias.
Cuidados de la piel:
Limpieza suave: usa limpiadores suaves y no abrasivos para evitar irritar la piel.
Hidratación: aplica una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel.
Usa gorro los días de exposición solar intensa.
Una piel cuidada empieza por conocer qué la irrita. La rosácea controlada a tiempo puede resolverse.
Tratamientos médicos(consulta con tu médico):
Medicamentos tópicos: los geles o cremas con metronidazol o ácido azelaico pueden ayudar a reducir la inflamación y los brotes.
Medicamentos orales: en casos más severos, se pueden recetar antibióticos orales como la doxiciclina u otros medicamentos cuando hay sobreinfección por bacterias, cosa muy frecuente.
Tratamientos láser: algunas personas pueden beneficiarse de tratamientos con láser para reducir el enrojecimiento y las venas visibles. Estos láseres no son distintos a aquellos para eliminar arrugas o reducir secuelas de acné.
Síntomas de la rosácea
Los síntomas de la rosácea pueden variar en intensidad y en su presentación, pero generalmente incluyen los siguientes:
Enrojecimiento facial
Venas visibles dilatadas en nariz, mejillas, mentón
Bultos y pápulas acompañadas de inflamación, además de sobreagregación bacteriana con acné
Piel sensible, reactiva al sol y alimentos determinados como picantes o vino
Sequedad y descamación alrededor de áreas afectadas
Piel gruesa en casos más avanzados
No debemos esperar que esta patología llegue a instancias avanzadas, en donde, lejos de ser solo un problema de salud, afecte también nuestra apariencia física y autoestima.