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En Perú, la inversión en infraestructura digital ha tomado una relevancia significativa frente al crecimiento que nuestro potencial exige. A setiembre del 2024, las inversiones acumuladas del sector alcanzaron los S/ 1.730 millones, marcando un aumento del 4.1% respecto al 2023, según Osiptel. Así, las perspectivas de desarrollo de las redes de telecomunicación siguen siendo favorables, sobre todo para garantizar la competitividad, dinamizar el ámbito económico y social, y favorecer nuestra integración a economías de escala en el mundo.
Para las organizaciones en general, contar con redes robustas y de alta capacidad no es un lujo, sino una necesidad. Las empresas grandes y pequeñas dependen de la conectividad para desarrollar nuevos productos y servicios, acceder a mercados internacionales, optimizar sus operaciones y, en muchos casos, garantizar la continuidad de sus actividades. Asimismo, en sectores clave como el educativo las nuevas tecnologías permiten el acceso a recursos globales y amplían las posibilidades de aprendizaje, pero esto solo es posible si las redes digitales permiten la transmisión de grandes volúmenes de datos con alta velocidad y mínima latencia. De igual forma, en el sector salud, la telemedicina ha ayudado a descongestionar sistemas colapsados y, de alguna manera, aliviar la presión sobre los recursos médicos.
El Perú tiene una oportunidad única: es un país joven, con una población activa en crecimiento y una economía con gran potencial. Podemos dar un gran salto en conectividad, tanto en zonas urbanas como rurales. Las redes 5G representan una oportunidad invaluable, pero para materializarla es esencial que las políticas públicas sigan promoviendo la inversión en infraestructura bajo un marco legal que facilite el cierre de brechas. Es clave que las autoridades pertinentes, como el MTC, refuercen su rol como promotores de estas iniciativas, evitando medidas que retrasen el despliegue de redes y la adopción de nuevas tecnologías. Solo con un esfuerzo conjunto entre el sector privado y público mejoraremos la conectividad nacional.
Es un hecho que nuestras redes de telecomunicaciones necesitan seguir evolucionando. Aunque hemos avanzado, aún enfrentamos retos relevantes para garantizar conectividad universal y dar herramientas para competir globalmente. Si bien debemos ser realistas con los desafíos que enfrentamos, debemos ser optimistas respecto a lo que podemos lograr. Si avanzamos hacia una mejor infraestructura digital y fomentamos una mayor adopción de nueva tecnología, mejoraremos la competitividad de nuestras empresas y la calidad de vida de todos y todas.
Las redes robustas y de alta capacidad son el primer paso para lograr un Perú más competitivo. No hay camino más corto hacia el desarrollo, y hoy nuestra apuesta va por acercar las infinitas posibilidades que nos da la tecnología y así transformar responsablemente la sociedad.