Las elecciones municipales culminaron y, aunque aún queda por resolver la entrega de credenciales siguiendo la Constitución, las nuevas autoridades y sus equipos deben enfrentar los mismos desafíos como el combate a la delincuencia y a la corrupción, pero sobre todo es el Fenómeno del Niño (FEN) el que requiere atención urgente y acciones coordinadas con las autoridades salientes. Es que no sólo se ven afectadas las zonas de la costa y sierra norte con el aumento de temperaturas, lluvias y deslizamientos, sino que en la sierra centro y sur, las sequías impactan en las cosechas; y en la selva, la reducción de los caudales de los ríos y el aumento de la temperatura incrementarán el riesgo de incendios forestales. De una u otra forma, todos los municipios a nivel nacional tienen trabajo en curso.
Las elecciones municipales culminaron y, aunque aún queda por resolver la entrega de credenciales siguiendo la Constitución, las nuevas autoridades y sus equipos deben enfrentar los mismos desafíos como el combate a la delincuencia y a la corrupción, pero sobre todo es el Fenómeno del Niño (FEN) el que requiere atención urgente y acciones coordinadas con las autoridades salientes. Es que no sólo se ven afectadas las zonas de la costa y sierra norte con el aumento de temperaturas, lluvias y deslizamientos, sino que en la sierra centro y sur, las sequías impactan en las cosechas; y en la selva, la reducción de los caudales de los ríos y el aumento de la temperatura incrementarán el riesgo de incendios forestales. De una u otra forma, todos los municipios a nivel nacional tienen trabajo en curso.
En Ciudadanos al Día hemos venido analizando las lecciones identificadas a través de más de 40 buenas prácticas, particularmente lideradas por gobiernos locales, implementadas durante las emergencias sanitarias como la pandemia del Covid 19 y emergencias climáticas recientes, que permitan transitar hacia un modelo de gobernanza ágil, articulado y sustentado en evidencia. Para las nuevas autoridades municipales, la innovación pública no debe depender de incrementos presupuestales, sino de una reingeniería centrada en el ciudadano y en la resiliencia territorial.
Aquí comparto algunas recomendaciones: Frente al impacto de desastres naturales y fenómenos climatológicos, las municipalidades deben priorizar la planificación urbana basada en datos geoespaciales y la gestión integral del riesgo. Las buenas prácticas demuestran que el mapeo anticipado de micro zonas de riesgo y el uso de herramientas de análisis territorial permiten intervenir puntos críticos de vulnerabilidad antes de que ocurra el desastre. En este ámbito, iniciativas como la recuperación preventiva de inmuebles deteriorados y de espacios públicos degradados mediante urbanismo táctico han demostrado ser eficientes para proteger a las personas.
Asimismo, la continuidad de los servicios básicos y la seguridad alimentaria resultan cruciales durante periodos de crisis. Estrategias como el rescate de alimentos en mercados mayoristas para abastecer a ollas comunes, o la articulación logística directa entre productores agrícolas y sectores vulnerables, garantizan un soporte alimentario inmediato a bajo costo operativo. Para sostener estas intervenciones, se deben descentralizar los servicios mediante brigadas territoriales y fortalecer la resiliencia comunitaria. La organización de redes de soporte social para monitorear a adultos mayores y personas con discapacidad severa asegura que la ayuda llegue oportunamente a estas poblaciones.
Finalmente, las autoridades entrantes deben comprender que la campaña ya culminó y la efectividad operativa requiere de la coordinación interinstitucional con ministerios, la policía y las fuerzas armadas, el sector privado y la sociedad civil, pero sobre todo con los equipos salientes, para que la transición no afecte nuestras vidas.