Por Sonia del Águila

En 1975, Mario Vargas Llosa la eligió para dar vida a La Brasileña en la primera adaptación cinematográfica de “Pantaleón y las visitadoras”. Con entonces 29 años, Camucha Negrete era la actriz del momento: carismática, imponente y profundamente apasionada por el arte. A lo largo de cinco décadas de trayectoria transitó con la misma entrega por el cine, la televisión y el teatro, este último convertido en su escenario final.

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