El aceite de coco potencia las propiedades de otros aceites.
El aceite de coco potencia las propiedades de otros aceites.
Milenka Duarte

Los aceites naturales han sido uno de los primeros recursos para tratamientos estéticos en la historia de la humanidad. Su uso como bálsamo de belleza, desde la época de los egipcios, los convierte en uno de los productos cosméticos más antiguos. Atendiendo a esos saberes, la tendencia hacia lo natural ha llegado para quedarse. Gwyneth Paltrow, Emma Stone, las Kardashian, Miranda Kerr, Angelina Jolie y Gisele Bündchen son estrellas que han caído rendidas a los beneficios de los aceites, pues no solo saben de la importancia de alimentarse con buenos productos, sino también el buscar ingredientes naturales para el cuidado de la piel y el cabello.


Desde el punto de vista cosmético, los aceites naturales son muy beneficiosos para la hidratación de la piel y el cabello. La doctora Samantha Rubio lo considera así e indica algunos beneficios, por ejemplo, del aceite de argán, que tiene propiedades antioxidantes, es rico en vitamina E, disminuye la aparición de manchas en la piel producidas por el acné y calma los efectos de enfermedades como la psoriasis. Los aceites no generan efectos secundarios, solo en caso de alergias, por ello es importante siempre consultar con un médico

MÚLTIPLES BENEFICIOS
Sobre otros aceites que son grandes aliados de la belleza, Patricia Hurtado, propietaria de Naturally Divine, nos brinda más información.

Aceite de coco: está compuesto por ácido láurico, caprílico y cáprico, que son germicidas que se pueden aplicar en todo el cuerpo. Es un desmaquillante natural. De igual manera, al aplicarlo sobre la piel, actúa como un medio que transporta nutrientes hasta la mitocondria, acelerando el metabolismo celular. Se recomienda mezclar otros aceites con el de coco para potenciar sus beneficios.

Aceite de maracuyá: atenúa manchas, pero solo debe usarse de noche porque podría generar el efecto contrario de día. Es un potente antiedad que mejora la elasticidad de la piel. Brinda mayor vitalidad, brillo, sedosidad y volumen al cabello.

Aceite de ungurahui: ayuda a combatir la caída del cabello ya que estimula, recupera y regenera la salud capilar. Es también un bálsamo dérmico que tonifica y humecta la piel, y funciona como un tratamiento natural antivárices y antiojeras. Asimismo, es un aceite antiestrías por su alto contenido de vitamina E, aportando elasticidad a la piel.

Aceite de aguaje: es un equilibrador hormonal. Humecta y rehidrata la piel reconstruyendo los tejidos. Protege el colágeno y la elastina, reduce la apariencia de líneas de expresión, arrugas y cicatrices. Hidrata, fortalece y suaviza el cabello, controlando el frizz, y posee un factor UV natural.

Aceite de jojoba: aplicado con regularidad, logra un efecto antiarrugas. Hidrata y fortalece el pelo, y sobre el cuero cabelludo equilibra la grasa y previene la caspa.
Existen casi tantos aceites naturales como frutos en la naturaleza. Cada uno tiene una propiedad que beneficia el cuerpo.

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