Por Milagros Asto Sánchez

Hasta hace algunos años, el régimen de Kim Jong-un solía llenar de cientos de cañones y artillería las playas de la costa este de Corea del Norte durante provocadores ejercicios militares. Pero el líder norcoreano ya tenía otros planes para ese lugar. Soñaba con convertirlo en un impresionante balneario que atrajera a viajeros de otras naciones y también sus divisas. Kim logró a inicios de julio inaugurar ahí un megacomplejo turístico en el que destacan lujosos hoteles y coloridos parques acuáticos. Solo hace falta algo: los visitantes extranjeros.

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