
Escucha la noticia

Netanyahu cruza la línea roja: las secuelas del histórico bombardeo israelí en Qatar
Resumen generado por Inteligencia Artificial
Accede a esta función exclusiva
Resume las noticias y mantente informado sin interrupciones.
La versátil cintura diplomática de Qatar ha sido puesta a prueba, y los qataríes no están contentos. Que el primer ministro del poderoso emirato diga que se sienten traicionados no es poca cosa y las repercusiones regionales pueden ser peligrosas. El ataque de Israel contra dirigentes de Hamas en un edificio de Doha, la capital, ha sido calificado por sus líderes como un “acto cobarde”, “terrorismo de Estado” y una “flagrante violación del derecho internacional”. Se trata además del primer ataque israelí contra un estado del Golfo Pérsico, donde están las economías más poderosas del Medio Oriente.
Qatar, que alberga a lo que queda del brazo político de Hamas, era uno de los mediadores entre la organización extremista e Israel, así como Egipto y Estados Unidos. Pero Qatar también alberga la base militar estadounidense más grande del Medio Oriente, Al Udeid, y es un aliado estratégico de Washington por las millonarias inversiones que tienen en su economía. Por eso, que Israel les haya lanzado misiles ha dejado un sabor amargo en el presidente Donald Trump, que esta vez decidió no plegarse a su aliado incondicional, Benjamin Netanyahu.
Newsletter Vuelta al Mundo

Francisco Sanz analiza cómo los eventos internacionales transforman el mundo, cada martes.
Israel argumentó que lanzó el ataque en represalia por el atentado previo en Jerusalén perpetrado por Hamas que mató a seis personas; y como un acto de advertencia para quienes alberguen terroristas. Sin embargo, una parte de la facción política de Hamas vive en Doha desde hace más de una década por propia iniciativa de Estados Unidos, que en el 2012 señaló que era mejor que la dirigencia estuviera en Qatar y no en Siria o Irán.

Con esta acción, la vía diplomática para llegar a una resolución que pueda llevar a un cese del fuego, detener el genocidio en Gaza y devolver a los rehenes israelíes secuestrados por Hamas prácticamente se evaporó.
“Lo que ha pasado en Doha es histórico. Qatar no ha tenido conflictos directos con Israel y siempre se posicionó como mediador, así que vamos a tener una pausa en esta crisis diplomática que no permite tener soluciones concretas para los israelíes capturados por Hamas ni para la constitución de un Estado palestino”, comenta desde Abu Dhabi el doctor Mohamed-Badine El Yattioui, profesor de Estudios Estratégicos en el Colegio de Defensa Nacional de los Emiratos Árabes Unidos.
Para el analista internacional Roberto Heimovits, lo que se acabó es la vía diplomática que perseguía Hamas “de liberar a los rehenes de a pocos”. “Al parecer, Israel llegó a la conclusión de que la dirigencia de Hamas en Qatar obstaculizaba las negociaciones”.
“Pensábamos que estábamos tratando con gente civilizada. Pero la acción que tomó Netanyahu no puedo describirla sino como una acción bárbara”
Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al-Thani, primer ministro de Qatar
En el ataque de esta semana murieron cinco miembros de bajo rango de la organización terrorista, además de un agente de seguridad qatarí. Khalil al Hayya, el principal negociador de Hamas, sobrevivió al bombardeo.
“Israel está mandando un mensaje de que no está dispuesto a prolongar las negociaciones indefinidamente, y que si la dirigencia de Hamas en Doha no quiere llegar a un acuerdo diplomático, seguirán con su plan de intentar ocupar toda la ciudad de Gaza y eliminar a las fuerzas de Hamas que están ahí”, señala Heimovits a este Diario. El Yattoui expresa que “Netanyahu y su gobierno son los que no quieren ninguna forma de diplomacia global en relación con el conflicto”.
Los mediadores
Con una población de apenas tres millones de habitantes y la mitad del tamaño de Ica, el emirato es uno de los principales exportadores de gas y ha convertido su riqueza hidrocarburífera en una herramienta de influencia geopolítica. Pero también sus líderes se han enfocado en hacer de la mediación el eje principal de sus relaciones internacionales.
No por gusto, Qatar ha sido sede de conversaciones entre Washington y los talibanes de Afganistán en el 2021, ayudó en la devolución de niños ucranianos y ha negociado en varios conflictos africanos, como en Ruanda o Sudán.
- Israel y Qatar no tienen relaciones diplomáticas, pero sí mantienen relaciones comerciales, las cuales podrían ponerse en entredicho tras el ataque en Doha.
- Qatar también está muy disgustado por la muerte sistemática en Gaza de periodistas de Al Jazeera, la cadena de noticias financiada por el emirato.
Su trato directo con Hamas le sirvió para ser uno de los negociadores claves en el actual conflicto con Israel, pero desde Doha ya están evaluando cómo serán desde ahora las relaciones con el gobierno de Netanyahu, que hasta la semana pasada eran cordiales.
Para Heimovits, el país que mejor puede mediar en esta situación es Estados Unidos. “Qatar, en realidad, no ha ayudado mucho en las negociaciones. Sí las facilitaba, pero es un actor extremo en el Medio Oriente. No hay que olvidar que desde hace décadas ha sido un gran respaldo para Hamas e incluso Arabia Saudí, Bahréin, los Emiratos y Egipto le lanzaron un boicot. Quizá la salida de Qatar pueda ayudar más en las negociaciones”, considera.

La respuesta del Golfo
Los países del Golfo, como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, no han escondido su molestia tras el ataque y han condenado las acciones de Israel, que con Qatar sumó el sexto país que bombardean desde el 7 de octubre del 2023, cuando estalló la guerra. En base a su política de “legítima defensa”, ya lo hicieron contra el Líbano, Siria, Iraq, Yemen e Irán, este último su enemigo declarado.
Se trata, además, del segundo ataque que recibe Qatar este año, el primero desde Irán, que lanzó misiles contra la base Al Udeid, en represalia por el ataque estadounidense contra una de sus centrales nucleares, en el explosivo y rápido conflicto que hubo en junio, en el que Israel también fue protagonista.
La agresión ha desencadenado el temor entre las poderosas monarquías de que su seguridad está en juego, pese al acuerdo que tienen con Estados Unidos desde 1991 tras el fin de la Guerra del Golfo cuando aceptaron ayudar a estabilizar los mercados energéticos a cambio de protección, un trato que se ha ampliado con los años.
“Los países del Golfo nunca han querido que los conflictos del Medio Oriente los afecten, y han intentado protegerse siempre de todo eso, pero ahora se da una nueva dinámica y van a intentar presionar a Trump para que intente imponer un proceso diplomático a Netanyahu, aunque lo veo muy complicado”, refiere El Yattioui.
Pese a la reciente agresión israelí, el analista sostiene que el problema no será tanto entre los países del Golfo y Tel Aviv, sino la tensión que podría desatarse con Estados Unidos. “Parte del acuerdo entre Washington y los países del Golfo era que EE.UU. los protegería de cualquier amenaza externa a cambio de importantes relaciones económicas, sobre todo energéticas. Pero estos países le pueden decir a Trump que no los protegió ante Irán y ahora ante Israel, entonces pueden decidir no invertir tanto dinero en su economía y acercarse más a China y la India”, explica.
El ataque planeado por el gobierno de Netanyahu ha levantado varias banderas rojas y queda por ver por cuánto tiempo está dispuesto Trump a sostener al primer ministro israelí, y si su estrecha relación está por encima de los millonarios negocios que tiene con las monarquías árabes.
En el 2020, gracias a la mediación de Donald Trump en su primer mandato, varios países árabes decidieron normalizar sus relaciones diplomáticas con Israel. En el Golfo Pérsico, lo hicieron los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin; y Sudán y Marruecos en África.
En el 2023, el camino estaba allanado para que Arabia Saudí también hiciera lo mismo, pero los atentados de Hamas del 7 de octubre y la inmediata guerra que se desató en la franja de Gaza desbarató los planes.
Dos años más tarde, los saudíes no tienen intenciones de retomar el trato y, de hecho, el príncipe heredero Mohammed bin Salman ha condenado el ataque israelí contra Doha y lo ha calificado de “acto criminal”. Los EAU podrían estar en camino de congelar los acuerdos pues ya advirtieron a Israel que cualquier medida para anexarse toda Cisjordania, como lo planea el ala más radical del gobierno israelí, sería una “línea roja”.










