Un día 7 de febrero, hace 160 años, en un momento decisivo de nuestra historia, las escuadras del Perú y Chile, tripuladas por nuestros próceres Arturo Prat y Miguel Grau, combatieron juntos al norte del archipiélago de Chiloé, en el combate naval de Abtao. Aquel episodio marcó una expresión temprana de solidaridad binacional con el propósito superior de afianzar la existencia de nuestras jóvenes repúblicas y preservar la soberanía de nuestros países en el Pacífico.
En conmemoración de esta significativa fecha, hoy celebramos un nuevo Día de la Amistad Chileno-Peruana, que representa una ocasión propicia para rememorar y demostrarle al mundo la capacidad de nuestros países de unir voluntades frente a circunstancias decisivas y proyectar una amistad histórica, basada en el trabajo cooperativo y el respeto mutuo.
Hoy resulta especialmente pertinente destacar la visión de ambos países por continuar consolidando una agenda dinámica y robusta, que ha permitido fortalecer las confianzas recíprocas, la integración binacional y la institucionalización de un diálogo permanente en los ámbitos bilateral, regional y multilateral. A lo largo de los años, estos elementos han permitido encumbrar el entendimiento y la cooperación por sobre cualquier diferencia.
En un escenario internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y un entorno regional desafiante en ámbitos como la migración y la lucha contra el crimen organizado, Chile y el Perú comparten la convicción de que solo a través del trabajo conjunto, la coordinación y el diálogo permanente es posible promover intereses convergentes y enfrentar de manera coordinada los grandes retos de la actualidad.
En ese contexto, destaco el trabajo que viene desarrollando el Comité Binacional de Cooperación Migratoria Chile-Perú, que tuve el honor de inaugurar junto a mi par, el canciller Hugo de Zela, el pasado 1 de diciembre. A este se suma la segunda reunión de dicho comité, llevada a cabo el 19 de diciembre a nivel de viceministros de Relaciones Exteriores. Las reuniones sostenidas en un corto plazo dan cuenta de dicha voluntad compartida, expresión clara de la madurez de nuestros vínculos, de nuestros lazos de buena voluntad y de una labor marcada por una mirada de futuro en beneficio de nuestras ciudadanías. En estas y tantas otras reuniones celebradas en el 2025 hemos ido cosechando los frutos de un arduo trabajo en áreas primordiales para el desarrollo de ambos países.
La solidez de nuestra relación se manifiesta también de manera tangible en las regiones fronterizas de Tacna y Arica, donde el intercambio humano, social y económico forma parte de la vida diaria.
El tránsito regular de personas, el turismo recíproco, la solidez de los vínculos comerciales y empresariales, la rica historia de intercambios culturales y la convivencia de comunidades peruanas y chilenas en un clima de cercanía y respeto mutuo son el fiel reflejo de una integración construida con naturalidad y vocación de futuro.
Por todo ello, la conmemoración del Día de la Amistad Chileno-Peruana nos invita a encarnar el espíritu de quienes, en 1866, supieron unir esfuerzos para superar la adversidad. Nos llama a seguir avanzando juntos, chilenos y peruanos, por esta senda de amistad y entendimiento, con la firme convicción de que nuestro pasado común es también la base de un presente sólido y de un futuro compartido.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.