La inestabilidad política tiene efectos en el desarrollo de las regiones que pocas veces es analizado en su real magnitud. Con el reciente cambio de gobierno, el avance de la nueva Carretera Central ha quedado otra vez en el limbo sin los recursos necesarios para cubrir los compromisos contractuales ni avanzar con el ritmo que el propio gobierno central había definido.
Esta obra fue anunciada en el gobierno de Dina Boluarte como la primera autopista de montaña del Perú que conectará Lima Metropolitana con la macrorregión centro-amazónica, beneficiando hasta a seis regiones. En el discurso sonaba como una obra prioritaria, pero en la práctica fue otra la historia: solo se asignaron S/317 millones de los S/1.200 millones requeridos para iniciar los trabajos en el 2026. Estamos hablando de una obra que lleva año y medio de retraso.
Con dicha partida presupuestal, se condena esta megaobra al olvido, lo que se traduce en la postergación de la integración de más de 11 millones de ciudadanos que viven, producen y sostienen la economía del centro del país.
El presidente José Jerí anunció una gira en las regiones. Sería importante que incluya a Junín en su ruta para que pueda dimensionar la relevancia de sacar adelante la nueva Carretera Central. A la par, los titulares de los ministerios de Economía y de Transportes deberían revisar con urgencia el presupuesto del 2026 e implementar un marco multianual de financiamiento realista y sostenido. En los tres primeros años de gestión, el Gobierno Regional de Junín ha demostrado planificación y eficiencia en el gasto al lograr el 100% de ejecución.
Estamos ante un gobierno de transición que tiene pocos meses de gestión, por lo que definir las prioridades para el país será clave para el cierre de brechas de este quinquenio.
La seguridad ciudadana es, sin duda, la mayor problemática del país, y lo vemos a diario en Lima con los asesinatos a choferes del transporte público. Pero la segunda prioridad del gobierno debería centrarse en el cierre de brechas dentro del país, donde los transportistas necesitan de interconexión para desarrollar sus actividades productivas. Postergar una obra de la envergadura de la nueva Carretera Central es condenar a los transportistas a seguir arriesgando sus vidas y a los productores a perder sus cosechas en carreteras colapsadas.
En medio de una campaña electoral, resulta clave mostrar que la solución a los problemas regionales pasa por planificación y gestión, y así desterrar discursos populistas donde se plantea que la solución pasa por mover Palacio de Gobierno de ubicación.
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