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Nosotros y el medio ambiente
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El Perú es altamente dependiente del ambiente. Por un lado, y de manera muy visible, como usuarios de los recursos naturales: el 26,9% del PBI se genera por actividades primarias directamente relacionadas con ese tipo de recursos, mientras que el 72,7% de las exportaciones también son de tipo primario. Por otro lado, pero mucho menos visible, es el uso que hacemos del ambiente como receptor de los residuos que generamos a diario.
En el país, no contamos con suficientes plantas de tratamiento de aguas residuales que estén operativas y que reduzcan la contaminación de aguas en ríos y lagos, ni logramos una disposición adecuada de residuos sólidos. El problema es que el no haber tomado en cuenta los impactos en el ambiente como receptor de residuos, a lo largo de muchas décadas, ha generado lo que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente denomina la triple crisis planetaria: la crisis del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y desertificación, y la crisis de la contaminación y desechos.
Para aportar a ese esfuerzo mundial, el Perú necesita implementar políticas y estrategias más sostenibles en su relación con el ambiente. Si nos concentramos en la segunda forma de uso, como lugar de disposición de residuos, todos los actores -la ciudadanía, el sector privado, el sector público y la academia- tienen algo que decir y que hacer. En el caso de los ciudadanos, debemos ser más cuidadosos en las decisiones de compra que hacemos para reducir nuestros impactos.
El sector privado debe innovar e invertir en tecnología para también reducir sus emisiones, utilizar una menor cantidad de materias primas en el proceso productivo, utilizar recursos que sean más abundantes y renovables. El sector público debe discutir y aprobar la normativa que facilite la inversión en tecnología por parte de las empresas y que genere los incentivos para el cambio de comportamiento de los ciudadanos. Desde la academia se debe generar investigación sobre impactos ambientales y evaluaciones sobre los resultados de las medidas de política implementadas.
Claramente, estos cambios requieren tiempo y recursos, pero si cada actor se percibe como parte de un proceso, y no como un jugador individual, donde el objetivo final es reducir los impactos ambientales negativos en el mediano y largo plazo, es posible lograr que las acciones de todos converjan hacia un resultado mucho más sostenible para el ambiente. Al final de cuentas, solo tenemos un planeta y tenemos que contribuir a su viabilidad en el largo plazo.

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