Cada 8 de setiembre, argentinos y peruanos renovamos la celebración del Día de la Amistad Argentino-Peruana, instituida en 1959 a través de la firma del Convenio Cultural y de Amistad que consolidó formalmente una relación fraterna forjada desde los albores de nuestra historia común. Esta fecha nos recuerda una hermandad nacida en la gesta libertadora y fortalecida, a lo largo de los siglos, con gestos de solidaridad, confianza y afecto.
Este vínculo de amistad tiene un punto de partida histórico: el desembarco de la expedición libertadora en Paracas en 1820, encabezada por el general José de San Martín. Desde entonces, Argentina y el Perú han compartido la hazaña común por la emancipación, cuyo símbolo mayor fue la independencia proclamada en 1821 en el Perú, expresión clara del espíritu de unidad que guía hasta hoy nuestras relaciones bilaterales.
A lo largo de la historia, ese espíritu de libertad se mantuvo vivo. En 1982, el Perú extendió su apoyo incondicional a la Argentina durante el conflicto del Atlántico Sur, en un gesto de valentía y solidaridad que sigue vivo en nuestra memoria.
Más allá de los grandes episodios históricos, esta hermandad encuentra fuerza en lo cotidiano. Está presente en las comunidades peruanas que enriquecen la cultura y la economía argentina con su esfuerzo y su talento, y en los argentinos que estudian, trabajan o emprenden en el Perú.
En ese sentido, la amistad argentino-peruana no es solo un legado del pasado, sino una realidad que se manifiesta en nuestra cooperación actual. Argentina y el Perú trabajan juntos en múltiples frentes: desde el fortalecimiento del comercio bilateral hasta la promoción de la cultura, la educación y la innovación. Nuestras economías son complementarias, nuestras culturas se enriquecen mutuamente y nuestros pueblos comparten un mismo anhelo de progreso y justicia.
Trabajamos cada día para fortalecer el vínculo existente entre nuestros países, inspirados por un valor que nos hermana desde San Martín: la libertad. Ese ideal, que ayer nos unió en la independencia, hoy sigue siendo el cimiento más firme para construir juntos un futuro de confianza y cercanía.
Esa convicción se refleja en la agenda bilateral, fortalecida a través de visitas oficiales, reuniones políticas y misiones técnicas que reflejan la voluntad de afianzar aún más el diálogo, la cooperación y el intercambio de conocimientos en ámbitos estratégicos como defensa, tecnología y aeroespacio.
Del mismo modo, la reactivación de la Subcomisión de Asuntos Económicos y Financieros abrió nuevas oportunidades en comercio e inversiones, alcanzando en el 2024 un intercambio de US$2.793 millones, con un crecimiento del 6,2%. Hoy, las empresas argentinas ven en el Perú un mercado estratégico, mientras que los inversores peruanos encuentran en nuestro país oportunidades crecientes en energía, minería y petróleo.
Asimismo, el incremento de la conectividad aérea con la apertura de nuevas rutas y frecuencias, entre ellas, Rosario, Salta, Iguazú y Tucumán, nos acerca aún más, facilitando el encuentro entre nuestras comunidades y potenciando el turismo y los lazos que nos unen.
Más allá de lo económico, la relación se amplió en áreas estratégicas como la cooperación antártica y oceánica, la coordinación judicial y la lucha contra la trata de personas. Estos avances reflejan la solidez de un vínculo histórico que se renueva con visión de futuro y compromiso compartido entre nuestros pueblos.
Hoy celebramos los avances alcanzados y el futuro que seguimos construyendo, unidos. El espíritu de la amistad argentino-peruana se refleja en una agenda amplia y dinámica, que abarca cultura, comercio, inversión, turismo, ciencia, educación y seguridad. Este vínculo, que honra nuestra historia compartida, se proyecta con renovada energía hacia el futuro, con la certeza de que las próximas generaciones encontrarán en esta relación un horizonte de confianza, desarrollo y progreso común.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.