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La incertidumbre viene del norte
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La incertidumbre viene del norte

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A fines de enero último, el presidente estadounidense mandó a Venezuela a su enviado especial Richard Grenell. Su misión: asegurar la recepción de venezolanos deportados de Estados Unidos y trasladar a su tierra a seis estadounidenses detenidos en ese país. No era una visita oficial, porque su gobierno reconoce como mandatario de Venezuela a Edmundo González Urrutia; sin embargo, se trató de un intercambio a alto nivel.

Más recientemente, en julio, Nicolás Maduro anunció que la empresa petrolera estadounidense Chevron –con más de 100 años en Venezuela– había sido autorizada por el gobierno de Trump para continuar operando en el país caribeño. Como señaló un informe de la BBC (25/7/2025), este regreso “es percibido como una postura más flexible del presidente Trump hacia el régimen de Maduro”.

¿Qué ha ocurrido, entonces, en menos de dos meses, para dar lugar a las actuales amenazas de los gobernantes de EE.UU? ¿Qué los ha llevado a calificar a Maduro como “narcoterrorista”? Las razones de fondo están por dilucidarse; pero, sean cuales sean, esta actuación ha sido bien recibida por la oposición venezolana y por muchos de los que en América Latina rechazan al dictatorial gobierno de Maduro.

La gravedad de la situación, no obstante, está lejos de reducirse a la eventual caída de Maduro: está de por medio el riesgo de que Latinoamérica se convierta en una región donde las disputas se “resuelvan” mediante el uso unilateral de la fuerza. Porque eso sucederá si EE.UU ejecuta una intervención directa, alentando gravemente una situación de inestabilidad regional.

Y para tocar un asunto que toca de frente al Perú, ¿qué pasará si el presidente Trump considera que el puerto de Chancay no puede seguir en manos chinas y, menos, que se pretenda construir un ferrocarril Chancay-Brasil?

En este nuevo ambiente global, no se descarta que EE.UU quiera recuperar una hegemonía indiscutible en América Latina. El jefe del Comando Sur, almirante Alvin Holsey, viajó el mes pasado a Argentina con el subsecretario para la Defensa Nacional y Asuntos Hemisféricos de EE.UU, Roosevelt Ditlevson. Allí, Holsey alertó: “El Partido Comunista Chino continúa su incursión metódica en la región, buscando exportar su modelo autoritario, extraer recursos y establecer infraestructura de doble uso, desde puertos hasta el espacio (…). Esto puede permitirle proyectar poder, interrumpir el comercio y desafiar la soberanía de nuestras naciones, e incluso la neutralidad de la Antártida” (SWI, 20/8/25). Más claro no canta un gallo.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Santiago Pedraglio es Sociólogo

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