Los primeros días del segundo mandato presidencial de , en , han causado una gran conmoción en distinto ámbitos.

¿Cómo incidirá su administración en el ?

La lucha contra el narcotráfico, el principal tema de nuestra agenda bilateral, seguramente, mantendrá su peso, si tomamos como guía la preocupación por el fentanilo mostrada por Trump en los mensajes dirigidos a México y Canadá. Aunque nuestro país no produce este narcótico, sí es origen del otro dolor de cabeza en esa lucha: la cocaína.

En el frente comercial, se avecina, en el 2026, una irónica efeméride. El próximo año, el segundo de la segunda administración Trump, el TLC Perú-Estados Unidos cumplirá dos décadas. Está por verse dónde se halle la relación comercial bilateral entonces, considerando el uso dado a los aranceles como arma de presión y negociación.

Otro aspecto relevante, sobre todo en lo referido al frente no gubernamental, es la situación de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (, por sus siglas en inglés). Aunque se tiene la percepción que esto impacta, sobre todo, en las organizaciones de la sociedad civil de cierta figuración política, las actividades de desarrollo alternativo también formaban parte de las acciones que Usaid patrocinaba y, en consecuencia, serán afectadas.

Pero lo más saltante es que la política exterior estadounidense, en conjunto, parece haber llegado a un punto de no retorno. Ivo H. Daalder y James M. Lindsay, por ejemplo, hablan ya del fin de la ‘Pax Americana’: el período de orden internacional regentado por Estados Unidos que se inició luego del ataque japonés a Pearl Harbor y que marcó su ingreso a la Segunda Guerra Mundial (“Foreign Affairs”, 30/1/2025).

El balance de la ‘Pax Americana’ parece más que auspicioso: la consolidación de Estados Unidos como un poder global, la derrota del comunismo a finales de la década de 1980 y la propagación del libre comercio, por citar algunos de sus logros. Pero el recién estrenado secretario de Estado, Marco Rubio, citado por estos autores, cree que es “no solo obsoleto”, sino que es “un arma usada contra nosotros”.

Para la relación bilateral, quedan cuatro años de administración Trump por delante. En dicho lapso, el Perú, experimentará, si todo va bien, un relevo en la jefatura del Estado: el que marcarán las elecciones de abril y junio del 2026.

Vale la pena, por tanto, no distraerse de lo que pase con el gigante del norte. Si bien hoy Estados Unidos está lejos de ser el “mejor candidato [para el] eficaz imperio liberal [que] el mundo necesita” –Niall Ferguson, “Coloso. Auge y decadencia del imperio americano” (2004)–, no ha dejado de ser el ubicuo poder global. Al menos, no por ahora.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

José Carlos Requena es Analista político y socio de la consultora Público

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