Lecciones de un proscripto

“Pando condensa todas las angustias y penurias de un político que opera en el umbral de un nuevo orden que aún no se concreta, lo que va de la mano con una identidad que, en su caso particular, es múltiple”.

    Carmen McEvoy
    Por

    Historiadora

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    Foto: Difusión
    Foto: Difusión

    “Al contemplar las areniscas playas de Nasca y las peladas rocas de San Lorenzo, más bellas a mis ojos que los vergeles de Italia y las pingües llanuras de Bélgica, cuán dolorosa fue mi sorpresa al mirar sobre los torrentes de las fortalezas tremolando el pabellón español, en lugar de las banderas de la patria”, refirió José María de Pando al avizorar la costa peruana luego del fiasco constitucionalista con sede en Cádiz, donde tomó partido, entre 1820 y 1823, por el bando liberal. El descendiente de la aristocracia colonial regresó a su tierra de origen huyendo de la “tiranía” de Fernando VII y de una España anarquizada por una multitud de facciones. Por esos “extraños designios del destino”, a los que varias veces se referirá en sus escritos, se cruzó con Simón Bolívar, al que conoció mientras servía en la Legación Española en Roma y quien luego de la mítica Batalla de Ayacucho (1824) le ofreció primero la Secretaría de Hacienda y luego la cancillería de la administración bolivariana.

    Conforme a los criterios de

    Trust Project
    Tipo de trabajo: