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Mundialistas: la última gran noticia
“La clasificación al mundial de Rusia 2018 hizo que los peruanos nos uniéramos en torno a un ideal común”.
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Expresidente de la Beneficencia de Lima
Resumen
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‘MUNDIALISTAS’. Ese fue el titular de El Comercio anunciando la gran noticia que Perú había regresado a un mundial de fútbol, después de 36 años.
‘MUNDIALISTAS’. Ese fue el titular de El Comercio anunciando la gran noticia que Perú había regresado a un mundial de fútbol, después de 36 años.
Hoy, 15 de noviembre, se cumplen 8 años del momento en que todo el país estuvo unido, sin distinciones, para lograr un objetivo común.
Han pasado 8 años de ese minuto en el que un pase a profundidad de Trauco, diera pie a una genialidad de Cuevita, que dejó a Jefferson para que fulmine al arquero neozelandés y así, empezar a romper el maleficio de casi cuatro décadas.
La tierra, en la Ciudad de Lima, tembló. Minutos después Christian Ramos sellaría la victoria. Ante la incredulidad de muchos, una realidad se abría paso: ¡Habíamos vuelto a un Mundial! ‘Era hoy Ramón’, era la frase que el recordado Daniel Peredo, con la voz quebrada repetía, ‘no hay mal que dure 100 años’, sentenciaba.
‘Se han alineado los astros’, decían algunos, ‘hemos tenido suerte’, otros. Pero nada de esto hubiera sucedido si detrás de esta gesta no se hubieran dado varios factores determinantes.
Un Comando Técnico, con el gran Ricardo Gareca a la cabeza, que supo hacer los cambios necesarios para convencer a un grupo de muchachos que era posible lograr un reto tan grande. Que tenían el talento. Que la clave era complementarse en la cancha. Que debían creer en sus sueños. El liderazgo, carisma y visión del ‘Tigre’, hizo que este grupo de peruanos sacaran lo mejor de sí y consiguieran el resultado más anhelado.
Un grupo de jugadores, que creyeron en sí mismos. Personas, como cualquiera de nosotros, que aprendieron el valor de trabajar en equipo. Que antepusieron la búsqueda de un objetivo común, por sobre sus individualidades. No eran los ‘cracks’ de los 70 – 80, eran el reflejo del nuevo Perú.
Una gestión, liderada por Edwin Oviedo, que trabajó con planificación, profesionalismo y altos estándares de excelencia. Que empoderó al entrenador cuando las cosas no andaban bien, exhortándolo a que haga los cambios que se necesitaban. Que procuró darles todas las facilidades para que cumplan el gran propósito.
Que se hizo respetar ante las instancias internacionales, sobretodo en los momentos decisivos. Un ejemplo claro fue velar porque las designaciones de los árbitros, que siempre parecían desfavorecernos, sean imparciales.
Que hizo un silencioso trabajo para lograr ganar en el TAS el otorgamiento de los tres puntos que, por una falta antirreglamentaria de Bolivia, nos correspondían. Esto no se dio por casualidad, suerte, ni por un reclamo de Chile como se cree erradamente.
Que, ya clasificados al repechaje, hizo una gestión sin precedentes, ante el Comité ejecutivo de la FIFA, reunido en Londres, para que sean eliminadas las tarjetas amarillas de la fase de grupos (9 para Perú y 3 para Nueva Zelanda), por inequidad en la cantidad de partidos que ambas selecciones habían disputado. Esta gestión sentó una jurisprudencia histórica.
Que logró gestionar y contratar el mejor avión del mundo, el Boeing 787, conocido como el ‘Dreamliner’, para viajar por primera vez en la historia, desde Perú, de manera directa a Auckland en 14 horas. Perú debía hacer dos viajes y el rival uno. Esta tarea fue decisiva para que los jugadores lleguen en mejores condiciones físicas sin hacer las interminables escalas, que desgastan.
Fue determinante también el apoyo de una hinchada que se comprometió y respaldó a su selección a morir.
La clasificación al mundial de Rusia 2018 hizo que los peruanos nos uniéramos en torno a un ideal común. Activó la economía. Se calcula que el PBI se movió entre 0.5% a 1% ese año. Los 50,000 peruanos que viajaron a Rusia movilizaron los créditos bancarios. Las agencias de turismo multiplicaban esfuerzos para darse abasto. La industria textil, la formal y la informal, agotaban stocks. Los televisores volaban de todas las tiendas de electrodomésticos. El consumo en los restaurantes, reventaba cada vez que jugaba Perú. La producción de cerveza tuvo récords históricos.
Según IPSOS en el 2014 los sentimientos de los peruanos hacia el fútbol eran de vergüenza, desilusión y pena, en el 2018 gracias a la clasificación se convirtieron en alegría, esperanza y orgullo.
Pero lo más importante de todo es que los peruanos nos unimos en torno a un objetivo común. Volvimos a cantar a voz en cuello el himno nacional. Nos pusimos la camiseta blanquirroja para ir al colegio, universidad o para trabajar. Y fuimos reconocidos por la FIFA como la ‘mejor hinchada del mundo’.
En un país tan fragmentado como el nuestro volver a un mundial después de 36 años fue lo mejor que nos pudo pasar.
OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.









