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Editorial: La hora del juicio

Es positivo que las investigaciones del Caso Lava Jato en el país empiecen a encaminarse hacia su etapa definitiva.

Editorial

Ollanta Humala

El ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia se encuentran actualmente investigados por el equipo especial para el Caso Lava Jato del Ministerio Público. (Foto: Agencia Andina).

En las últimas semanas, el equipo especial del Caso Lava Jato en el Perú ha concitado la atención de la ciudadanía, y no precisamente por los avances de sus investigaciones. Como se recuerda, a la denuncia hecha en diciembre pasado por el coordinador del grupo, el fiscal Rafael Vela, en el sentido de que él y su equipo habían sido “plenamente hostilizados” desde el interior de su institución “para que no se pueda avanzar”, le siguió la sorpresiva remoción de dos de sus integrantes –José Domingo Pérez y el propio Vela– anunciada en vísperas del Año Nuevo por el entonces fiscal de la Nación, Pedro Chávarry. Una decisión que, bien sabemos, fue rectificada a los pocos días y que, a la postre, derivó en la renuncia de Chávarry al cargo.

Superado entonces el incidente con la dimisión de Chávarry, y considerando además los últimos avances para la firma del acuerdo de colaboración eficaz con la empresa Odebrecht –que incluye una nueva ronda de interrogatorios a altos ex directivos de la empresa–, así como el compromiso de la nueva titular del Ministerio Público, Zoraida Ávalos, de que su gestión le brindará apoyo “logístico” y “de fiscales” al equipo especial, es de esperar que el grupo coordinado por Vela retome el impulso en la labor para la que fueron convocados. Esto es, identificar a los funcionarios públicos, políticos o empresarios que incurrieron en delito al relacionarse con la firma brasileña y llevarlos a juicio a fin de que el Poder Judicial resuelva sobre la inocencia o culpabilidad de cada uno de ellos. Una tesitura que podría terminar comprometiendo a los cuatro últimos presidentes, a ex alcaldes y gobernadores regionales, y a algunos líderes políticos.

En ese sentido, una muestra positiva de este impulso la ha dado uno de los integrantes del equipo especial, el fiscal Germán Juárez Atoche, hace una semana. En comunicación con este Diario, Juárez Atoche señaló que ya ha concluido la investigación preparatoria contra el ex mandatario Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, y que en menos de 30 días presentará la acusación para que el caso sea elevado a juicio oral. Como se sabe, a la ex pareja presidencial se la señala como autora de haber incurrido en lavado de activos al recibir fondos ilícitos para financiar las campañas presidenciales nacionalistas del 2006 (provenientes del régimen venezolano) y del 2011 (de Odebrecht). Un proceso por el que, vale recordar, Humala y Heredia recibieron una medida de prisión preventiva que se extendió por nueve meses.

Que las investigaciones del Caso Lava Jato en el Perú empiecen a llegar a juicio resulta positivo para todos. Para la fiscalía, porque le permite exhibir ante un juez el acervo de evidencias que ha venido acopiando en los últimos años; para los acusados, porque les permite defenderse de las imputaciones en un proceso con todas las garantías de un Estado de derecho; y para la ciudadanía, que espera conocer la verdad.

Además, como hemos venido sosteniendo en este Diario a raíz de la serie de prisiones preventivas que se han dictado en los últimos tiempos, es finalmente el juicio el espacio en el que se dilucidará si una persona es culpable de los delitos que se le imputan. Las medidas procesales pueden ser muy útiles para cautelar el desarrollo del proceso, pero no son definitivas: deben complementarse en la siguiente etapa.

Y en el caso específico del juicio al ex presidente Humala, además, este servirá como un parteaguas para el resto de casos vinculados a Lava Jato, pues echará luces en el debate jurídico aún vigente sobre si los aportes ilícitos a una campaña presidencial pueden servir como base para un delito de lavado de activos, o si califican más bien como una infracción electoral.

Seguramente esta y otras dudas irán despejándose conformen los juicios contra los procesados empiecen a caminar. Pero desde ya, es saludable que las investigaciones –algunas de las que, como el caso de Humala y Heredia, empezaron hace varios años– vayan acercándose a su etapa decisiva.

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