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Ilustración
Las cosas lucen mal para Jerí. En rigor, no es imposible que salve el pellejo en el pleno extraordinario del Congreso que habrá de celebrarse el martes. Pero si la tesis de que basta la censura para sacarlo de Palacio se impone entre los miembros de la representación nacional, no hará falta consultar el I-Ching para adivinar el desenlace del drama que lo envuelve. A falta de ideas y programas que confrontar, los partidos que compiten en estas elecciones han convertido la campaña en una disputa por ver quién se escandaliza más con las excursiones y citas del mandatario insomne, y llevarán de seguro ese empeño hasta sus últimas consecuencias. La banda embrujada, al parecer, se dispone a cobrar su próxima víctima y ya debe haber entre los necios que se pasean orondos por el Hall de los Pasos Perdidos varios que sueñan con ceñírsela cuando los ritos funerarios de su más reciente portador hayan culminado.
Las cosas lucen mal para Jerí. En rigor, no es imposible que salve el pellejo en el pleno extraordinario del Congreso que habrá de celebrarse el martes. Pero si la tesis de que basta la censura para sacarlo de Palacio se impone entre los miembros de la representación nacional, no hará falta consultar el I-Ching para adivinar el desenlace del drama que lo envuelve. A falta de ideas y programas que confrontar, los partidos que compiten en estas elecciones han convertido la campaña en una disputa por ver quién se escandaliza más con las excursiones y citas del mandatario insomne, y llevarán de seguro ese empeño hasta sus últimas consecuencias. La banda embrujada, al parecer, se dispone a cobrar su próxima víctima y ya debe haber entre los necios que se pasean orondos por el Hall de los Pasos Perdidos varios que sueñan con ceñírsela cuando los ritos funerarios de su más reciente portador hayan culminado.
Ilustración
Si Jerí, entonces, está a punto de ser historia, es lícito preguntarse cómo será recordado en sus páginas. Reducir una gestión de gobierno a un solo acto o una única característica de quien la encabeza puede ser injusto, pero así es como funcionan las cosas desde los tiempos de Tarquino el Soberbio u Olaf el Caminante. Los individuos que alguna vez poseyeron poder son archivados en la memoria colectiva con un epíteto o una fórmula asociada a sus usos y costumbres; es decir, con una descripción mínima que acabará borrando todas sus otras miserias o grandezas, en la eventualidad de que hubieran existido, se entiende…. Si pensamos en nuestra propia historia, por ejemplo, acuden de inmediato a la mente los casos del “Mocho” Sánchez Cerro y el “Lagarto” Vizcarra. Pero en general quienes nos han gobernado no se libran de ser evocados de formas sintéticas semejantes.
–Ni efímero ni joven–
Nadie le quitará a Alejandro Toledo el título irónico de “Cholo sano y sagrado” ni a Alan García, el de “Caballo Loco”. Dina Boluarte, por su parte, será perpetuamente recordada como la mandataria de los afeites quirúrgicos y los relojes prestaditos, mientras que Pedro Castillo figurará para siempre en los anales de la república como el más inepto de los golpistas que nos han tocado en suerte. Recogiendo esa tradición, en consecuencia, a Jerí verosímilmente le caerá pronto una etiqueta que será como su segundo nombre hasta mucho después de que su administración llegue al brusco fin al que parece destinada. ¿Pero cuál será? La del más efímero de los presidentes, aunque tentadora, no le correspondería, pues Mariano Holguín y Manuel Merino son imbatibles en ese rubro. La del más joven, tampoco. Felipe Santiago Salaverry, por la vía de las armas, y Alan García, por la de las ánforas, se le adelantaron hace tiempo en la conquista de ese dudoso mérito. ¿De qué atributo suyo podemos cogernos, entonces, para registrarlo en la memoria epigramática? Pues a juicio de esta pequeña columna, tendría que ser de su disposición festiva. ¿No está ella acaso presente en sus repentinos ímpetus por ir con toda su corte al chifa, en sus prolongadas entrevistas laborales de trasnoche y en las ruidosas celebraciones de su cumpleaños en los extramuros de la ciudad?
Vamos, vista bajo esa luz, la patada que le propinó hace poco a la puerta de una celda en cierto penal daría la impresión de no haber sido una actuación ante cámaras para simular preocupación por la inseguridad, sino más bien un esfuerzo por penetrar en un sarao al que no lo habían invitado. Jerí, dirán los futuros estudiosos de nuestra historia, era una fiesta. Y algunos indocumentados hasta creerán que fue un gran presidente.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.