Resumen

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Por la pandemia, las fiestas del Cusco e Inti Raymi se transmitieron de manera virtual. Sin su ejército, el persona del sinchi, general del Inca, tuvo que recorrer una plaza vacía. (Foto: Melissa Valdivia)
Por la pandemia, las fiestas del Cusco e Inti Raymi se transmitieron de manera virtual. Sin su ejército, el persona del sinchi, general del Inca, tuvo que recorrer una plaza vacía. (Foto: Melissa Valdivia)
/ Melissa Valdivia
Por Melissa Valdivia

La Plaza de Armas de Cusco se había rodeado de soledad. En medio estaba el sinchi (guerrero y jefe del ejército inca). Él observaba con nostalgia al sol, que se ubicaba tímidamente por encima de la catedral, e imaginaba ver a los más de 200 soldados incas de los cuatro suyos (Antisuyo, Collasuyo, Contisuyo, Chinchaysuyo) que lo secundaban. Esta vez no pudo guiar a su ejército por los tres escenarios donde se escenifica el Inti Raymi. El “¡Intillay!” y el “¡Taytallay!”, arengas que sintetizan la fiesta sonaron apenas en su mente. Fue una celebración en cuarentena.