(Foto: Johnny Aurazo)
Club Trujillo

El Cuarto Juzgado Especializado Civil de Trujillo (La Libertad) decidirá este viernes el destino del predio que ocupa el Club Libertad, ubicado en el Centro Histórico de esta ciudad. Tanto la Municipalidad Provincial de Trujillo como el club –conocido por ser organizador del Concurso Nacional e Internacional de Marinera– reclaman la propiedad del terreno de 23.533 m2 ubicado en la esquina de las calles San Martín y Bolognesi. El predio está valorizado, según representantes de la municipalidad, en unos US$50 millones.

Este caso enfrenta desde hace casi ocho años al tradicional Club Libertad, cuyo presidente es Fernando Burmester Landauro, con la Municipalidad de Trujillo, apoyada por el colectivo Trujillanos al Rescate del Terreno del Club Libertad, formado entre otras personas por el artista Gerardo Chávez.

El juez Johan Quesnay Casusol, incorporado recién al Cuarto Juzgado Civil de Trujillo, escuchará mañana a las partes involucradas y el caso quedará listo para que se dicte sentencia.

–Caso de larga data–
El proceso se inició el 18 de junio del 2009. El Club Libertad solicitó la prescripción adquisitiva de dominio del predio con la intención de que se le adjudicase el terreno. La prescripción adquisitiva de dominio es un proceso judicial por el cual, quien ha estado en posesión de un inmueble por determinado tiempo y bajo ciertos requisitos establecidos en el Código Civil, puede solicitar que se lo declare propietario.

Según el procurador de la municipalidad, Jorge Seminario, el Club Libertad debió devolver el inmueble a la Sociedad de Beneficencia Pública de Trujillo (entidad que pertenece a la municipalidad) en 1991, pero sus directivos no lo hicieron. “Actualmente, intentan quedarse con la propiedad”, dijo Seminario.

El uso del bien que posee el Club Libertad deviene de un contrato de enfiteusis (figura legal utilizada antiguamente, en la cual se concede por un largo tiempo una propiedad a cambio del pago de un canon anual). El 30 de setiembre de 1841, el uso del terreno en cuestión pasó de la cofradía Nuestra Señora del Rosario, institución religiosa local, a doña María Herrada viuda de Moreno. Luego fue transferido a los herederos de esta, Manuel Ignacio y Atalia Merino, y a José Manuel de la Puente. Este último, a su vez, transfirió el uso del predio a Manuel Hurtado. Finalmente, Hurtado hizo entrega al Club Libertad del terreno en mención en dos etapas, en 1890 y 1893.

“Según el contrato primigenio, el área debía ser devuelta luego de 150 años, plazo que se cumplió el 30 de setiembre de 1991”, dijo Seminario a El Comercio.

El procurador indicó además que, al aplicarse un decreto supremo de 1889 y la Ley 25046 de 1989, todos los bienes que pertenecían a la cofradía Nuestra Señora del Rosario pasaron a ser propiedad de la Beneficencia Pública; es decir, el Estado y la Municipalidad de Trujillo.

Por otro lado, explicó que para plantear un juicio de prescripción adquisitiva de dominio hay cuatro requisitos: que exista una posesión pública, pacífica, continua y como propietario auténtico; este requisito no se habría cumplido porque, según Seminario, el club no inscribió el inmueble en los registros.

–Posiciones encontradas–
El abogado del Club Libertad, Carlos Monroy Chunga, dijo a este Diario que la tradicional institución trujillana no firmó un contrato de enfiteusis, como señala la municipalidad, “sino de compraventa” de una casa huerta (que actualmente ocupa), así como de terrenos accesorios (que ya no ocupa).

“Además, el decreto supremo de 1889, al que refiere la municipalidad, entrega en administración los bienes de la cofradía a las beneficencias públicas, pero no derecho de propiedad alguno; por lo tanto, ni la beneficencia ni el municipio pueden alegar derecho de propiedad sobre estos terrenos”, dijo Monroy. Él admite que ha sido “imposible” inscribir el inmueble, pero que “la prescripción adquisitiva de dominio sanea este problema”.

Gerardo Chávez, del colectivo Trujillanos al Rescate del Terreno del Club Libertad, acusó a la familia Burmester de querer apoderarse de un terreno “que es de todos los trujillanos”, y dijo que el predio podría aprovecharse para crear espacios verdes y para actividades culturales.

Burmester negó que él o su familia deseen apropiarse del predio. “A mí me eligen los socios”, dijo. Aseguró que la situación económica del club ha mejorado en los últimos años.

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