(Composición: El Comercio)
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Martin Hidalgo Bustamante

Subeditor de la Unidad de Análisis Político

martin.hidalgo@comercio.com.pe

Alianza para el Progreso () será la segunda fuerza parlamentaria en el que acaba de ser elegido y que cuenta con una fragmentada composición de nueve bancadas. Un análisis de los resultados por regiones permite detectar que el partido fundado por ha ocupado parte del terreno perdido por en el norte y que ha logrado extenderse fuera de su principal bastión electoral.

Una mirada a los resultados por regiones muestra que APP fue el partido más votado en seis regiones: tres en el norte (Cajamarca, La Libertad y Tumbes), dos en el sur (Ica y Moquegua) y una en el oriente (Loreto). Salvo Moquegua, en las otras cinco regiones Fuerza Popular lideró las preferencias en el 2016 (en Cajamarca Democracia Directa ocupó el primer lugar, pero como no pasó la valla, el fujimorismo obtuvo cuatro escaños).

El terreno dejado por Fuerza Popular fue disputado entre APP y Acción Popular, la actual primera minoría legislativa. El partido de la lampa fue el más votado en cinco regiones, todas ellas lideradas por el fujimorismo en el 2016: Callao, Lambayeque, San Martín, Huánuco y Pasco. Mientras que APP ganó principalmente el espacio fujimorista en el norte, AP llena parte del espacio naranja en el centro del país.

En algunas regiones con pocos escaños queda más clara la disputa de APP y AP por el espacio dejado por FP. Pasco y Tumbes cuentan con solo dos curules –que en el 2016 fueron para el fujimorismo– y que en esta contienda se han repartido entre estos dos partidos. “APP ha sido el que más ha pescado del espacio dejado por FP. El fujimorismo pierde en el norte, pero es un competidor fuerte, es su cuartel de invierno, le fue bien en Piura, por ejemplo. APP ha aumentado alcaldías distritales en el norte, pero no es tan fácil como en otras zonas donde no hay competidores tan fuertes y hay más potencial de entrar a la cancha”, afirma el politólogo José Incio.

Para el politólogo Mauricio Zavaleta, APP tiene mayor capacidad organizativa para capitalizar el espacio dejado por el fujimorismo en un contexto de partidos débiles.

La principal diferencia en el resultado final entre las marcas partidarias de APP y AP está en Lima. Sin contar los resultados en la capital, APP y AP (incluidos los escaños del Callao y Lima Provincias) empatan en 20 escaños en el interior. En Lima, el partido de César Acuña logró dos escaños (igual que en el 2016) y el partido de la lampa obtuvo cinco (dos más que en el 2016).

APP mantuvo la misma representación en Lima, pese a tener 81 mil votos menos. Algo que se explica por la fragmentación del voto y la aplicación de la cifra repartidora. En La Libertad también ocurre que APP mantiene dos curules pese a registrar 40 mil votos menos respecto al 2016. El candidato más votado de APP en esa región es Luis Valdez (exgobernador regional) con 31.848 votos, menos de la mitad de los 74.000 obtenidos por Richard Acuña en su primera elección en el 2011, en la misma región.

—Expansión de independientes—

Además del espacio dejado por el fujimorismo y la fragmentación del voto, el resultado parlamentario de APP muestra similitudes con los números que obtuvo en las últimas elecciones subnacionales: pasó de 138 alcaldías en el 2014 a 233 en el 2018. Es decir, sumó 95 distritos en su poder. “APP es uno de los partidos más constantes. Entre el 2014 y el 2018 casi duplica sus alcaldías, y mostró un incremento electoral en el centro del país que ahora le da réditos en el Congreso”, añade Incio.

Un análisis comparativo entre los procesos subnacionales 2014 y 2018 muestra que, en el centro, APP incrementó significativamente su presencia: Huánuco (de 2 a 28 alcaldías distritales), Junín (de 5 a 11 alcaldías distritales) y Pasco (de 0 a 12 alcaldías distritales). En cada una de estas regiones, APP hoy tiene un congresista electo. La única región que se le resiste es Huancavelica.

Situación similar ocurre en el sur: APP logra escaños en Apurímac, Ica, Cusco, Moquegua y Puno, regiones donde en las subnacionales del 2018 logró incrementar su número de alcaldes distritales y su caudal electoral. La única excepción es Ayacucho, donde redujo su presencia, pero esto se puede explicar debido a que en el 2014 postularon en alianza con el movimiento regional de Edwin Donayre. Para las subnacionales del 2018, Donayre era congresista de APP por Lima, pero estaba alejado de los Acuña.

Pese a los resultados en escaños, APP también sacó menos votos en Cusco y San Martín. En el 2016, APP llevó al Congreso a Benicio Ríos (Cusco) y César Villanueva (San Martín), dos figuras líderes de movimientos regionales.

“Esto grafica cómo articula APP. El éxito de Acuña es que se da cuenta cómo funciona la dinámica de la informalidad política y la usa a su favor, agregándole recursos. Identifica a candidatos con arrastre para ofrecerle recursos para su campaña. La limitante es la fidelización porque luego de la campaña hay menos incentivos para permanecer y la mayoría tiene organizaciones regionales propias”, dice Zavaleta.

En el norte, APP perdió alcaldías y caudal electoral –entre el 2014 y 2018– en La Libertad, Lambayeque y Piura. Donde tuvo resultados positivos fue en Amazonas, Tumbes y Cajamarca. Esta última es el ejemplo más representativo de la correlación de los resultados en lo subnacional y congresal. Entre el 2014 y el 2018, el partido pasó de 6 a 44 alcaldías distritales y aumentó su caudal en 90 mil votos. En el 2020, APP tendrá dos congresistas en Cajamarca; uno de ellos es Walter Benavides, candidato regional que perdió en la segunda vuelta del 2018.

Otra variable que se corrobora con los resultados congresales es que APP continúa recurriendo a “independientes” para su expansión fuera del norte. A diferencia de lo que ocurre en esa zona del país, donde los candidatos pertenecen al círculo cercano de los Acuña o están ligados a sus negocios; en el sur, oriente y centro los elegidos provienen de otras tiendas políticas.

En Loreto, el congresista electo es Fernando Meléndez, del Movimiento Integración Loretana, hermano del excongresista (PPK)Jorge Meléndez; en Ica, Fredy Condori, exalcalde distrital del Partido Regional de Integración; en Huánuco, Lusmila Pérez, exalcaldesa distrital de Avanzada Regional Independiente Unidos por Huánuco; y en Junín, César Combina, quien postuló sin éxito en Lima para ser regidor por el PPC (2006 a Punta Negra y 2010 a Lima), y dos veces al Gobierno Regional de Junín (Fuerza Popular,2014, y con su movimiento Caminemos Juntos por Junín, 2018).

En Lima, los electos son dos excongresistas: Omar Chehade, exnacionalista, y Carmen Omonte, ex Perú Posible.

—Una elección sin Acuñas—

Esta es la segunda elección en la que APP se presenta a una contienda congresal sin candidato presidencial. En las elecciones generales 2016, César Acuña fue excluido del proceso, pero obtuvieron nueve curules.

“Creo que esta elección ha probado que a APP sí le puede ir bien sin la presencia de un Acuña. Como marca se ha posicionado bien, ha ganado espacio y ha ido construyendo. Uno esperaba que salieran golpeados como el Apra o Contigo, dado que tuvieron una postura ambigua sobre la disolución del Congreso y se los ubicaba como semialiados del fujimorismo”, dice el politólogo José Incio.

Pese a ello, refiere que APP deberá definir una agenda clara que ayude al elector a posicionarlo y escalar a nivel presidencial.