Por Nora Sugobono

De un tiempo a esta parte, son cada vez más los cocineros y empresarios que apuestan por zonas en potencial crecimiento gastronómico —ubicadas en distritos con alto tránsito— para ofrecer experiencias únicas, fuera de lo habitual. En el caso específico de San Isidro, no podemos perdernos lo que está pasando alrededor de Canaval y Moreyra, y las calles cercanas. La gran acogida de formatos como Buche —por ejemplo—, con una cocina de autor sólida y un menú diferenciado, nos demuestra que hay un público con ganas de descubrir novedades. Que está dispuesto a salir de las rutas recurrentes para probar menús con estilo, sazón y un ingrediente que no puede faltar: el factor sorpresa.