
No recuerda exactamente bien por qué, pero Catalina Zariquiey (15) cuenta que cuando era niña –es decir, hasta no mucho– odiaba ir a la playa. No le gustaban las olas, ni la arena, ni el agua salada. Había nacido y vivía en el paraíso, frente al cálido mar de Máncora, pero ella se rehusaba a acompañar su papá, un surfista aficionado, cada vez que este le proponía darse un chapuzón. Hasta que un día no tuvo más opción.
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Sucede que en Máncora, los niños que van al colegio toman clases de surf como parte del curso de educación física. Hay algo mágico en eso de aprender a correr tabla antes de patear una pelota. Animada por sus compañeros del primer grado, Catalina empezó a surfear y poco a poco le fue agarrando el gusto, al punto que lo comenzó a hacer dos veces al día, por las mañanas y las tardes. Una sana costumbre que conserva hasta el día de hoy.
EL LLAMADO DEL MAR
Su primer torneo fue a los siete años, pero no le fue tan bien. “Estaba muy molesta por haber quedado tercera, porque solo éramos tres en competencia”, ríe. La joven tablista cuenta que sus padres siempre le inculcaron a tomarse las cosas de buena manera, sin presiones. “Las derrotas duelen bastante, pero trato de mantenerme tranquila y ver cuáles fueron mis errores para no volverlos a cometer”, afirma.
Si algo caracteriza a Catalina, además de sus rizos dorados producto de sus largas jornadas bajo el sol, es su espíritu competitivo. Su dedicación y habilidades para dominar las olas la llevaron a conquistar títulos nacionales en las categorías Sub 10 y Sub 12 durante 2018 y 2019. Ese último año, además, se coronó campeona en el circuito de Ubatuba en Brasil, en la categoría Sub 10.

Catalina dice que haber obtenido ese título internacional fue un punto de inflexión en su carrera. Ya se perfilaba como una promesa del surf peruano, y algunas marcas y empresas comenzaron a apoyarla. Al mismo tiempo, en el colegio le empezaron a dar facilidades para ponerse al día con sus lecciones, cuando le tocaba viajar por algún campeonato.

Estos días aún se encuentra de vacaciones, pero ha tenido que venir a Lima para cumplir con su calendario de competencias. La semana pasada, Catalina se consagró campeona en la categoría junior femenina del Señoritas Open Pro, en Punta Hermosa, ante más de 150 de los mejores surfistas de Sudamérica. “Fue súper emocionante, mis amigas me cargaron en hombros”, dice entusiasmada. Este torneo se ha convertido en uno de los principales semilleros del surf peruano, una vitrina que posiciona a nuestros representantes en la élite de este deporte.

Catalina destaca la nueva camada de tablistas nacionales de la que ella forma parte. “La verdad es que cada vez hay más chicos que la están rompiendo. Tengo amigas que están destacando un montón, como Sofía Artieda, Brianna Barthelmess y Urpi Torres. Nos ayuda mucho que cada vez haya más torneos de menores en Perú”, comenta.
Su plan inmediato es, primero, terminar el colegio este año sin contratiempos y, segundo, ponerse a prueba con tablistas más experimentadas que ella. Sabe que esto recién empieza, que el camino hacia la gloria es largo y con obstáculos, pero no que no es imposible de alcanzar. //
En 2022, Catalina integró la selección Junior de Tabla del Perú y logró dos medallas de oro en el Campeonato Sudamericano Juvenil en Mar del Plata, Argentina, en las categorías Sub 14 y Sub 16. Ese mismo año, participó en el Tour Latino 2022, en Costa Rica, y obtuvo el primer lugar en las categorías Sub 14 y Sub 18, consolidando su posición en el ámbito internacional. La pueden seguir en su cuenta de Instagram: @catalinazariquiey, donde comparte las fechas de sus competencias y el estilo de vida que lleva en su Máncora natal.
